El gobierno festeja 1,7% pero “el 28% de las familias tuvo que reducir la porción de comida”
El INDEC informó que la inflación de agosto fue del 1,7%, el registro más bajo del año y de los últimos 14 meses. Sin embargo, Germán Romero, referente del Centro de Almaceneros de Córdoba, advirtió que la desaceleración de los precios convive con una fuerte retracción del consumo, pérdida del poder adquisitivo y hogares que reducen hasta las porciones de comida.

La inflación nacional volvió a desacelerarse durante agosto y se ubicó en 1,7% mensual, según informó el INDEC. El dato fue celebrado por el Gobierno nacional y marcó el registro más bajo de los últimos 14 meses. La variación acumulada en lo que va de 2026 alcanzó el 21,3% y la interanual se ubicó en 33,5%.
Pero detrás de esa desaceleración aparece una realidad mucho más compleja en las economías familiares. En diálogo con Telediario, Germán Romero, titular del Centro de Almaceneros de Córdoba, planteó que la baja del índice no se traduce todavía en una recuperación concreta del consumo.
“Todavía continúa la contracción del mercado interno. Hemos medido una baja de ventas en volumen interanual del 8,5% en comercios de proximidad que venden alimentos”, señaló.
El propio relevamiento del Centro de Almaceneros había registrado para agosto una inflación del 1,8% en Córdoba, prácticamente en línea con la medición nacional. Sin embargo, al mismo tiempo, las ventas en los comercios de cercanía retrocedieron un 8,5% interanual y una familia tipo necesitó $2.034.194 para superar la línea de pobreza, según la metodología utilizada por la entidad.
Para Romero, una de las claves está en la evolución de los ingresos. Según explicó, mientras los precios siguen aumentando todos los meses, aunque a un ritmo menor, los salarios no logran recuperar el terreno perdido.
“Por más que la inflación sea 1,7 o 1,8%, los incrementos o la recuperación salarial vienen muy por debajo. El mercado interno está semiparalizado porque el poder de compra de las familias realmente está atrasado”, sostuvo.
La advertencia cobra más fuerza cuando se observan otros indicadores. El INDEC informó que la producción industrial manufacturera cayó 5% interanual en julio, mientras diferentes sectores vinculados al consumo masivo siguen mostrando dificultades para recuperar actividad.
El dato más crítico, sin embargo, aparece en el escenario social. Romero aseguró que, según el último informe del Centro de Almaceneros, en el 28,3% de los hogares con menores al menos uno de ellos tuvo que reducir su porción de comida o directamente dejar de comer por falta de dinero.
“Ese es el indicador más duro que nos toca compartir. Hay que tener conciencia de lo que ocurre hoy en el panorama social, más allá del económico”, afirmó.

Otro de los puntos que Romero puso sobre la mesa fue la diferencia entre la canasta calculada por el organismo nacional y la estimación del Centro de Almaceneros.
Según el INDEC, durante agosto tanto la Canasta Básica Alimentaria como la Canasta Básica Total aumentaron 2,6%, es decir, casi un punto por encima de la inflación general del mes. En términos interanuales, la CBA subió 39,6% y la CBT, 38,3%.
El Centro de Almaceneros, en cambio, estimó que una familia tipo requirió más de $2 millones mensuales para no ser considerada pobre, sin contemplar el costo del alquiler.
Romero cuestionó que las mediciones actuales no reflejen plenamente la estructura de gastos que enfrentan los hogares.
“Si ponderáramos con una encuesta de gastos de los hogares 2025-2026, habría que sincerar cuál es la verdadera línea de pobreza y cuál es la verdadera inflación”, expresó.
En ese sentido, señaló particularmente el impacto que adquirieron en los últimos años los servicios públicos y los alquileres, especialmente luego de la reducción de subsidios y la recomposición de tarifas.

El 1,7% representa un dato favorable para el Gobierno en su objetivo de sostener la desaceleración inflacionaria. Sin embargo, desde Córdoba la discusión se traslada a otra pregunta ¿cuánto tiempo puede sostenerse esa mejora estadística si los ingresos, las ventas y el consumo continúan debilitados?.
El propio informe del Centro de Almaceneros mostró que más de la mitad de los hogares relevados tuvo dificultades para cubrir la canasta alimentaria y que buena parte de las familias debió recurrir al crédito, al fiado o al endeudamiento para comprar alimentos.
La inflación baja, pero para miles de hogares el alivio todavía no aparece. Y en las economías provinciales, donde el comercio de cercanía depende directamente del ingreso disponible de las familias, la falta de recuperación del consumo continúa siendo una de las principales señales de alerta.




