El mundo despide a una era: la decisión de Messi que conmocionó al fútbol europeo
La decisión de Lionel Messi de dejar la Selección Argentina generó impacto en los principales medios europeos. Desde Roma, el corresponsal Marcelo D’Aloisio contó cómo se vive la noticia y qué preguntas aparecen sobre el futuro del equipo campeón del mundo.

La despedida de Lionel Messi de la Selección Argentina trascendió fronteras y generó una fuerte repercusión en Europa. Desde Italia, el corresponsal Marcelo D’Aloisio relató que los principales medios gráficos, televisivos y radiales destacaron la carta publicada por el futbolista y la frase que resumió su decisión: “Me vacié, ya no tengo más para dar”.
Según explicó, en Europa remarcan que Messi tomó la determinación luego de una etapa marcada por enormes logros con la camiseta argentina, pero también por el desgaste físico y emocional de una carrera que lo llevó a disputar más de dos décadas al máximo nivel.
D' Aloisio también puso el foco en el futuro inmediato del astro argentino. Messi continuará jugando en Inter Miami, donde tiene contrato hasta 2028, aunque desde Italia muchos analizan que su salida de la Selección marca el comienzo del cierre de una etapa histórica, similar a lo ocurrido con otras grandes figuras que terminaron sus carreras en ligas fuera de la élite europea.
Uno de los grandes interrogantes que aparecen ahora es quién ocupará los roles que deja vacantes el capitán argentino: la camiseta número 10 y la conducción del grupo. D’Aloisio planteó que figuras como Lautaro Martínez podrían ser una alternativa para llevar ese símbolo, mientras que señaló al Dibu Martínez como uno de los candidatos naturales para asumir la capitanía.
Además, el corresponsal italiano abrió otro debate: el posible futuro de Messi dentro de la estructura del fútbol argentino. No como entrenador en el día a día, sino con un rol institucional similar al de otros referentes europeos que asumieron funciones de gestión, coordinación o representación.
La salida de Messi de la Selección no solo genera nostalgia deportiva, sino también un desafío para la AFA: construir una nueva etapa sin el jugador que marcó una generación y, al mismo tiempo, aprovechar la influencia internacional de una figura que todavía puede abrir puertas deportivas y económicas para el fútbol argentino.




