"Es lo más duro que me tocó vivir": el dramático relato de una médica que intentó salvar a una colega bajo los escombros
- Telediario Digital

- 3 jul
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Tras el milagroso rescate del argentino Hernán Gil, la emergencia en Venezuela entró en una nueva etapa. En diálogo con Telediario, una médica que trabaja en la zona cero contó cómo fue el desesperado intento por rescatar a una traumatóloga que permaneció más de 60 horas bajo los escombros.
La imagen de Hernán Gil moviendo su mano desde debajo de los escombros recorrió el mundo y se convirtió en el símbolo de la esperanza tras el devastador terremoto que golpeó a Venezuela.
Sin embargo, con el paso de los días, los equipos de rescate dejaron atrás la búsqueda de sobrevivientes para concentrarse en la asistencia de miles de damnificados y la reconstrucción de las zonas afectadas.
En ese contexto, la médica cirujana Yubeth Sitovar, que presta servicio en la zona cero, compartió con Telediario la experiencia más difícil de toda su carrera profesional. Contó que fue convocada para asistir en el rescate de una médica traumatóloga que llevaba casi dos días atrapada bajo una estructura colapsada y que existía la posibilidad de amputarle ambas piernas para intentar salvarle la vida.

"Es lo más difícil que me ha tocado vivir como médico", relató. "Me llamaron porque probablemente hubiera que hacer una amputación de ambos miembros inferiores en el lugar. Yo estaba renuente... pero lamentablemente no sobrevivió. El rescate duró unas 60 horas y no lo logramos".
La profesional explicó que el sistema sanitario trabaja bajo una enorme presión. Según detalló, los hospitales están saturados por la cantidad de heridos y algunos establecimientos también sufrieron daños estructurales durante el terremoto, complicando aún más la atención médica.
"No nos esperábamos algo de esta magnitud. Venezuela no tiene una respuesta preparada para una emergencia como esta. Sin embargo, todo el personal de salud está dando lo mejor con los recursos que tiene", sostuvo.
Además del impacto material, Sitovar describió el fuerte golpe emocional que atraviesa la población. Señaló que el país vive en un estado permanente de alerta debido a las réplicas y a la falta de experiencia frente a este tipo de fenómenos.
"Venezuela no ha sido un país sísmico jamás. No sabemos cómo actuar, no sabíamos a qué nos enfrentábamos y eso nos mantiene súper alertas", expresó.
Mientras la esperanza de encontrar nuevos sobrevivientes prácticamente se extinguió, la emergencia continúa. Ahora el desafío pasa por contener a las familias que lo perdieron todo, sostener un sistema sanitario exigido al máximo y comenzar un largo proceso de reconstrucción en un país que intenta recuperarse en medio del dolor.



