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Feedlots llenos y consumo débil: las claves que marcarán el precio de la hacienda

El nuevo informe de Estrategias Ganaderas, elaborado por David Miazzo, plantea un escenario de señales mixtas para la cadena bovina. Aunque la economía muestra algunos indicadores favorables, el mercado ganadero enfrenta una oferta elevada de hacienda y recomienda prudencia en las decisiones de inversión.

La combinación de una inflación en descenso, una mejora del tipo de cambio y una recuperación gradual del poder adquisitivo de los salarios comienza a generar un contexto más favorable para el consumo. Sin embargo, desde el informe Estrategias Ganaderas advierten que esos factores todavía conviven con señales de alerta dentro del negocio ganadero, especialmente por el elevado nivel de oferta previsto para los próximos meses.

Durante la presentación del informe, el economista David Miazzo destacó tres factores positivos para el sector: el movimiento del tipo de cambio, que mejora la competitividad exportadora; la desaceleración de la inflación, que se ubicó en 2,1% en mayo y podría perforar el 2% en junio; y la lenta recuperación del salario real, que comienza nuevamente a ganarle a la inflación después de varios meses de deterioro.


En el plano ganadero, el principal indicador que continúa bajo seguimiento es la faena de hembras. Si bien se mantiene en niveles elevados —46,9% del total— comenzaron a aparecer las primeras señales de retención, con una reducción de un punto porcentual en la tasa de extracción respecto del año pasado. Para Miazzo, esto anticipa una oferta más restringida en el mediano plazo y resulta una señal positiva para la invernada.


Distinta es la situación de los feedlots. El informe señala que los corrales registran una ocupación del 77%, con un 15% más de animales encerrados que hace un año. Aunque en junio hubo más salidas que ingresos —con un índice de reposición de 0,86—, el elevado stock disponible garantiza una importante oferta de hacienda terminada durante los próximos meses, lo que, según el análisis, actuará como un techo para el precio del ganado gordo.



Otro aspecto que limita una recuperación más fuerte del mercado interno es el poder de compra del consumidor. Actualmente, un salario promedio medido por RIPTE alcanza para adquirir 109 kilos de asado, un 16% menos que hace un año y un 22% por debajo del promedio de los últimos cinco años. No obstante, el informe sostiene que ese indicador ya habría tocado su piso y podría comenzar una recuperación gradual acompañando la mejora de los ingresos.


Semáforo de recomendaciones

El informe concluye con un mensaje de cautela para los productores. Recomienda no incrementar el stock de vientres, ya que su precio continúa en máximos históricos respecto de la invernada, y también desaconseja ampliar el stock de terneros debido a una relación de reposición todavía elevada. En cuanto al gordo, anticipa un mercado relativamente débil frente a la inflación, condicionado por la abundante oferta disponible en los feedlots.


Al mismo tiempo, Miazzo considera que la reciente suba del tipo de cambio puede comenzar a mejorar el negocio exportador, fortaleciendo la capacidad de la demanda externa para sostener los precios de la hacienda en los próximos meses. La evolución del consumo interno, en tanto, dependerá de que continúe la recuperación del salario real y de que las bajas recientes del ganado en pie terminen trasladándose al precio de la carne en el mostrador.






 
 

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