Misa de San Cayetano: el obispo Uriona llamó a defender el trabajo digno
Miles de fieles participaron este viernes de la tradicional procesión y la misa central en el Santuario de barrio Bimaco. En su homilía, el obispo Adolfo Uriona llamó a fortalecer la solidaridad, defendió la cultura del trabajo y dejó una definición que resonó entre los presentes: "El capital debe estar al servicio del trabajo y no el trabajo al servicio del lucro".

Con una multitud acompañando la tradicional procesión por las calles de barrio Bimaco, Río Cuarto volvió a vivir una de las manifestaciones de fe más convocantes del año durante la celebración de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo.
La imagen del santo recorrió el barrio acompañada por fuerzas de seguridad, agrupaciones gauchas y cientos de familias que salieron a saludar su paso.
La misa central fue presidida por el obispo de la diócesis de Río Cuarto, Adolfo Uriona, quien centró su mensaje en la realidad social y económica que atraviesan muchas familias.
En ese marco, pidió "solidaridad ante el que sufre y que nadie quede indiferente frente al mal momento del otro", al tiempo que recordó que "el pan debe ser compartido" y que "en las comunidades cristianas nadie debe sentirse solo".
Uno de los momentos más destacados de la homilía llegó cuando el obispo defendió la cultura del trabajo y reclamó la generación de empleo digno.
"El capital debe estar al servicio del trabajo y no el trabajo al servicio exclusivo del lucro", expresó, en una frase que sintetizó buena parte de su mensaje y que rápidamente comenzó a replicarse entre los presentes.
Uriona también llamó a no esperar pasivamente la ayuda divina. "No hay que esperar de brazos cruzados la providencia de San Cayetano; hay que salir, organizarse, acompañarse y aceptar que Dios está de nuestro lado", sostuvo, alentando el compromiso comunitario y el esfuerzo compartido para enfrentar las dificultades.
La celebración concluyó con un pedido para que "en ningún hogar de la diócesis ni del país falten la paz, el pan ni el trabajo digno", en una jornada que volvió a reunir a miles de personas alrededor de una tradición profundamente arraigada en Río Cuarto y en toda la región.



