SORDOS RUIDOS (DE ABOGADOS) OÍR SE DEJAN…
- Telediario Digital

- 27 jul
- 5 min de lectura
Actualizado: 27 jul
Por Guillermo Geremía
“No puede ser que estén haciendo todo esto, todo parece una película de terror. Si llega a ser verdad, tenemos un nuevo Adorni en la Municipalidad”. La flecha con destino de diana la lanzó públicamente el abogado del foro riocuartense Enrique Novo.
Sus palabras aún resuenan en el ‘silenzio stampa’ que, sobre el tema, eligió mantener el Palacio de Mójica.
“Lo que motivó esto es que hace unos meses vengo recibiendo sorpresas tras sorpresas sobre el funcionamiento jurídico del Municipio que cuenta con el aval de la Fiscalía Municipal”.
El letrado no es un actor menor en la escena del derecho en Río Cuarto. Fue el convencional más joven que redactó la Carta Orgánica de la ciudad, ocupó una Banca en el Concejo Deliberante, fue secretario en el inicio de la gestión del anterior intendente Juan Manuel Llamosas, es docente en la Universidad de Río Cuarto y además, es doctor en su especialidad: el derecho público.

Y no fue solamente un rapto verbal de ira sino que una reflexionada manifestación tras haber presentado a los bloques del Parlamento local un pedido de informe sobre lo que considera, “un posible caso de corrupción”, de ser cierto lo que “un cliente y ex empleado de la Municipalidad” le relató.
“Vengo a requerir por medio de la Presidencia de cada Bloque, a cada Concejal riocuartense que de manera individual o colectiva solicite/n al Departamento Ejecutivo Municipal (Secretaría de Economía/Fiscalía Municipal), en virtud de lo que prescribe el inciso 4 del artículo 63 de la Carta Orgánica Municipal, la siguiente información…” reclama en el encabezamiento del escrito presentado el 20 de julio pasado en la casona legislativa de la calle Sobremonte.
El citado artículo de la ‘Constitución local”, que está cumpliendo 30 años de vigencia, habilita a cualquier ciudadano a “pedir informes al Departamento Ejecutivo Municipal y a los órganos de control, los que deben ser contestados dentro del término que fije el Cuerpo. Cuando dicha atribución sea ejercida por alguno o algunos de sus miembros no puede fijarse término para su contestación”.
Novo fue a golpear la puerta de los concejales para que su denuncia sume voluntades políticas y que se advierta sobre la gravedad de la irregularidad pública puesta en zona de sospecha como una potencial acción de corrupción.
“Yo me quedé en la historia, en la época del Intendente Jure (2008-2016) se designaba a jóvenes abogados que trabajaban desde sus estudios jurídicos. Hoy, habría una solo persona que realizaría todos esos trabajos dentro de la Municipalidad que ocuparía una función pública”, asegura Novo y pone el foco -sin nombrarlo- en la responsabilidad de quien ocupa el cargo del abogado principal en nombre de la ciudad, el Fiscal Municipal Ricardo Muñoz. “Ojalá que mi cliente esté equivocado, sino sería un escándalo social y jurídico”, alega el profesional del Derecho.

El abogado clava la “pica en Flandes” sobre los “honorarios profesionales’ que la Fiscalía estaría cobrando de los procesos judiciales en donde el Estado local demanda a deudores o infractores.
“Deberá informar a cuánto ascendieron y ascienden las sumas ingresadas mensualmente al Municipio”, en dichos conceptos por esas actuaciones y sobre todo, quién las percibió y si las mismas han sido facturadas por él o los profesionales actuantes, “o sólo se han emitido recibos simples de la Municipalidad sin individualizar al profesional respectivo. En este último caso se deberán dar razones de ello”, reclama en la nota presentada.
Los episodios fueron aumentando en gravedad y hay hasta denuncias cruzadas de “amenazas de muerte” y agresiones físicas de los funcionarios municipales a los propietarios del bar.
“Han incumplido constantemente las normativas. En este caso intervinieron todos los fiscales y jueces. Los responsables del local de manera irresponsable y de mala fe incumplen con la normativa vigente”, había fundamentado públicamente el Fiscal Municipal Ricardo Muñoz, el ahora señalado como el funcionario bajo sospecha por las maniobras supuestamente irregulares.
En la solicitud enviada al Concejo Deliberante Novo pregunta “si han sido designado un Fiscal Adjunto Tributario Municipal y, en su caso, cuál es su nombre y apellido, y número de matrícula”. Pero además interroga sin han sido nombrado los Abogados Procuradores a cargo de las ejecuciones fiscales o cobro extrajudiciales de tributos y multas adeudadas al Municipio.
“En Rentas y en AFIP hay varios abogados que ejecutan sus roles de abogados procuradores y así debería funcionar la Municipalidad, es un incumplimiento grosero de la Ordenanza”. Sin decirlo Novo desliza la sospecha de que el Intendente De Rivas no nombró a los adjuntos del Fiscal Municipal y los abogados procuradores para que esos recursos tengan un único destinatario.
Según la Carta Orgánica Municipal en su artículo 6 Ter, el “Fiscal Adjunto Tributario Municipal tendrá a su cargo la gestión del cobro extrajudicial y judicial de los tributos municipales impagos, las multas por infracción a las leyes impositivas y los impuestos por los organismos o reparticiones de la Municipalidad de Río Cuarto centralizadas o descentralizadas-, sus recargas por moras, intereses y accesorios”.

Si no están nombrados ni este funcionario ni los abogados procuradores, a dónde van a parar esos recursos que se recaudan. “Si no están en regla, la situación es preocupante”, sentencia el denunciante.
Las sospechas lanzadas por Enrique Novo en la nota presentada ante los 19 concejales de Río Cuarto son alimentadas por confirmaciones que llegan desde el propio ambiente político oficialista. Un dirigente sindical peronista le confirmó a sus allegados que notó hace un tiempo en las intimaciones judiciales siempre se repite la misma firma a la que se refiere el letrado denunciante de la situación. Mientras tanto, desde la Municipalidad le asignan al pedido de informe una clara intencionalidad política partidaria de quien ya fuera, hace una década, candidato a Intendente Municipal.
La disputa entre el abogado que litiga y el Fiscal que defiende a la Municipalidad ha causado mucho ruido, tanto en los tribunales riocuartenses como en el seno del Colegio que los agrupa. Hay tensiones cruzadas porque no suele haber entre letrados reproches transversales que ventilen al sol los trapos de lo que sucede en la llamada ‘familia judicial’.
“Yo tomé conocimiento del pedido que firma el doctor Novo. No tengo nada para cuestionar, es un ciudadano que además es abogado y está pidiendo información, lo cual me parece legítimo”, expreso Alberto Fernández, Presidente del Colegio de Abogados de Río Cuarto.
Esta polémica pública se suma a la crisis generada por la continuidad en el tiempo de la protesta judicial que ha enfrentado a los empleados del poder judicial provincial con los abogados que requieren de sus servicios. Además, en el mundo de la política sobre abundan los letrados con funciones públicas. Tanto en la Municipalidad de Río Cuarto como en el Centro Cívico son en su mayoría abogados quienes ejercen la política a la par de su profesión.
Hoy no se conoce quien es el Fiscal Adjunto Tributario Municipal que entre otras funciones es el responsable de “distribuir entre los Procuradores Fiscales las liquidaciones de deuda que se le envíen para la gestión de cobro por vía extrajudicial o judicial, de conforme al sistema de adjudicación que se establezca”, según está consignado en el inciso b) del artículo 6 Quater de la Carta Orgánica Municipal.

Si esas personas no fueron nombradas, qué profesionales están cargo de dichas cobranzas y si esas tareas se realizan desde un estudio jurídico o desde la Municipalidad, se pregunta el abogado denunciante, que eligió el día del amigo para patear el tablero.
“Ruido de abogados, ruido compartido, ruido envenado, demasiado ruido”, escribe Joaquín Sabina en una de sus consagradas canciones. Son los sordos ruidos que oír se dejan de una situación irregular que amerita claras explicaciones públicas que despejan la niebla de la sospecha instalada. Está en juego la credibilidad de la política y los recursos que aportan los contribuyentes. Ni una, ni otros sobran en estos tiempos tan aciagos.
Así son las cosas



