Todo empezó con un reel viral: el gesto de Julián Álvarez que emocionó a dos de sus fans
Aylén Trejo, una cordobesa radicada en Minnesota, y su esposo estadounidense Sean Richter se hicieron virales por la pasión de él por Julián Álvarez. El delantero de la Selección vio el video, les hizo llegar una camiseta firmada y ahora emprenden un viaje de más de 2.000 kilómetros con un solo sueño: volver a entrar a un estadio para ver a Argentina.
La historia de Aylén Trejo y Sean Richter demuestra que la pasión por la Selección no entiende de fronteras. Ella nació en Córdoba y vive desde hace siete años en Minnesota, Estados Unidos. Él nació en ese país, pero hoy colecciona camisetas argentinas, habla español con acento cordobés, toma mate y es un fanático absoluto de Julián Álvarez.
Todo comenzó cuando un video donde Sean recibía una figurita única del delantero cordobés se volvió viral. La emoción fue tan genuina que miles de personas etiquetaron a Julián Álvarez hasta que el futbolista terminó viendo el reel y dandole me gusta y comentando. Menos de 24 horas después, se comunicaron con la pareja para invitarlos al hotel de la Selección para que reciban un regalo.
En diálogo con Telediario, Aylén Trejo contó sobre su fanatismo y cómo vivieron el encuentro con Julián y los partidos de Argentina junto con su marido estadounidense.
"En el video muestro la colección que mi marido tiene de Julián Álvarez. Tiene más de 400 figuritas y se vuelve viral porque recibe una figurita que es única en el mundo con un parchecito de la camiseta de Julián" resumió Aylén.

Cuando llegaron al hotel, recibieron un regalo que jamás imaginaron, una camiseta oficial firmada y dedicada especialmente para ambos.
"Para Aylén y John, con mucho cariño", escribió el delantero. Además, Julián se fotografió sosteniendo la camiseta para que supieran que realmente la había firmado él mismo. "Sentimos que estamos viviendo un sueño", contó Aylén.
Pero la historia no terminó ahí. Después de haber conseguido de manera casi milagrosa entradas para ver a Argentina en una de las semifinales, ahora volverán a apostar por la suerte. Conducirán unas 25 horas desde Minnesota hasta Nueva York con la ilusión de conseguir nuevamente un lugar en la tribuna para acompañar a la Scaloneta en la final del Mundial.

Durante la entrevista también recordó cómo vivieron el partido frente a Inglaterra en un bar británico repleto de hinchas ingleses. Eran apenas un puñado de argentinos.
"Cuando ellos hicieron el gol pensé: '¿Qué estoy haciendo acá?'. Pero al final explotamos en llanto de la emoción. Ya no importó nada más", relató Aylén.
También se emocionó al hablar del momento en que los jugadores exhibieron la bandera con la inscripción "Las Malvinas son argentinas". Explicó que su padre estuvo a punto de ser convocado a la guerra y que esa historia familiar hace que el tema la atraviese profundamente.
"No es solo un partido de fútbol. Hay cosas que llegan al corazón", expresó.
Mientras tanto, la camiseta autografiada ya tiene destino asegurado, será enmarcada en un cuadro especial con vidrio de ambos lados, junto a la fotografía de Julián sosteniéndola. Un recuerdo que quedará para siempre en su casa de Minnesota, donde una familia demuestra todos los días que, aun viviendo a miles de kilómetros, siempre hay una forma de sentirse un rato en Argentina.
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