Cuando el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció un “inminente encuentro” con el Presidente ruso, Vladimir Putin, en Anchorage, Alaska, los líderes europeos encendieron luces de alarma. El recuerdo de la Conferencia de Yalta, de Febrero de 1945, apareció en las pesadillas de las principales capitales de la Unión Europea.