36 años haciedo television: la historia de “la dueña” del canal
- Telediario Digital

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En una jornada especialmente significativa para quienes hacen televisión todos los días, Telediario homenajeó a una de las compañeras más queridas del canal. Carmen acaba de recibir su jubilación después de más de tres décadas de trabajo, pero anticipó que todavía no piensa despedirse: “Voy a seguir un poquito más”.

Este 12 de agosto, Día del Trabajador de la Televisión, fue la oportunidad para mirar por un momento hacia ese lugar que pocas veces aparece en pantalla: el detrás de cámara. Allí donde técnicos, productores, operadores y decenas de trabajadores hacen posible cada programa, cada móvil y cada noticiero. Y entre esas historias está la de Carmen Sánchez, quien lleva alrededor de 36 años formando parte del canal.
La fecha tuvo para ella un significado todavía más especial. Carmen recibió recientemente su jubilación y fue homenajeada en vivo por sus compañeros, aunque rápidamente dejó en claro que eso no significa una despedida definitiva: “Voy a seguir trabajando”, aseguró entre risas.
De maestranza al control central
Su recorrido resume también buena parte de la transformación que atravesó la televisión durante las últimas décadas. Cuando ingresó al canal, sus hijos todavía eran pequeños. Comenzó trabajando en maestranza, luego pasó por recepción, más tarde llegó a producción y actualmente se desempeña en control central, en VTR, uno de esos lugares fundamentales que el público no ve pero desde donde se construye lo que finalmente sale al aire.
En tantos años hubo programas, cambios tecnológicos, jornadas que comenzaron de madrugada, fiestas, transmisiones y miles de horas compartidas. Pero cuando le preguntaron qué representa todo ese tiempo, Carmen eligió hablar menos de cámaras y más de personas.
“Es una familia”, resumió. Y explicó que con los años los compañeros terminan convirtiéndose en quienes acompañan también los momentos personales, las dificultades y las alegrías que ocurren fuera del trabajo.

Las historias que nunca salieron al aire
Como toda vida detrás de cámara, también quedaron innumerables anécdotas. Una de ellas ocurrió una noche de lluvia, cuando Carmen llegaba caminando al canal junto a una compañera y terminó cayendo dentro de una zanja.
Entró completamente embarrada y, apenas abrió la puerta, se encontró con Pablo Aimar y su novia, impecables, mientras ella estaba cubierta de barro. La escena terminó en una carcajada general y se convirtió en una de esas historias que sobreviven durante décadas en los pasillos del canal.
También hubo nervios antes de los grandes programas, acompañamiento detrás de escenografía, charlas, abrazos y hasta alguna copa de champagne antes de salir al aire para ayudar a bajar la tensión.
Porque Carmen se ganó otro lugar entre sus compañeros: el de ser una especie de “mamá” del canal. Protectora, frontal, divertida y siempre dispuesta a acompañar. Incluso alguna vez le pusieron un apodo que quedó para siempre: “la dueña”.
“Gracias por estos años, me han hecho feliz”
El homenaje tuvo lugar precisamente en el Día del Trabajador de la Televisión, una fecha que reconoce no solamente a quienes aparecen frente a cámara, sino también a quienes producen, operan, editan, iluminan, coordinan y sostienen diariamente una pantalla desde lugares que muchas veces el público nunca llega a conocer.
Por eso, la historia de Carmen funcionó también como una manera de representar a tantos trabajadores que construyeron durante años la televisión local.
Al final, cuando llegó el momento de dejarles un mensaje a quienes compartieron ese camino, la emoción apareció inevitablemente.
“Gracias por estos años que, a pesar de todas las adversidades, me han hecho feliz”, expresó. Y enseguida extendió el saludo: “Feliz día a todos mis compañeros”.
Después de casi 36 años, la jubilación marca el cierre formal de una etapa, pero no necesariamente el final de la historia. Carmen aseguró que continuará un tiempo más en el canal. Porque hay trabajos que se cuentan en años y otros que, después de toda una vida compartida, terminan convirtiéndose en parte de uno mismo.



