Adorni retoma reuniones en medio de polémicas y busca ordenar la gestión
- Telediario Digital

- 24 mar
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En una semana atravesada por feriados, Manuel Adorni retomará las reuniones individuales con ministros y legisladores para ordenar la gestión y mostrar control político. Lo hará en medio de las polémicas por los vuelos, las filtraciones internas y el reactivado caso $Libra.
Tras varias semanas de tensión interna, filtraciones y cuestionamientos públicos, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, volverá a poner en marcha esta semana una ronda de reuniones individuales con ministros y dirigentes del oficialismo. La jugada busca recuperar iniciativa política, reordenar la gestión y mostrar un Gobierno nuevamente enfocado en su agenda, después de días en los que la crisis interna terminó ocupando el centro de la escena.

El movimiento no llega en un momento cualquiera. En los últimos días, la figura de Adorni quedó envuelta en una nueva secuencia de controversias: desde el ruido generado por la presencia de su esposa, Bettina Angeletti, en la delegación presidencial que viajó a Estados Unidos, hasta versiones sobre una propiedad no declarada y el impacto político que volvieron a tener las derivaciones judiciales de la causa $Libra. En ese expediente, los peritajes sobre el teléfono del empresario Mauricio Novelli volvieron a poner el foco sobre vínculos con la cúpula libertaria.
De acuerdo con la agenda publicada el 23 de marzo, Adorni tiene previstos encuentros con Juan Bautista Mahiques y Federico Sturzenegger el miércoles, y con Luis Caputo y Alejandra Monteoliva el viernes. También aparece en el radar una reunión con Patricia Bullrich, en medio de versiones sobre malestar interno por el modo en que se administró la defensa política del jefe de Gabinete durante el pico del conflicto. Todo esto ocurre mientras Javier Milei volvió a respaldarlo públicamente y la Casa Rosada intenta cerrar filas.

Más allá del movimiento interno, el problema para la administración libertaria es político y también federal. Cada vez que la Casa Rosada entra en una lógica de supervivencia y repliegue, la gestión nacional se vuelve más centralizada sobre su propia crisis y se aleja de los problemas concretos que atraviesan las provincias: caída de actividad, tensión fiscal, obras frenadas y reclamos por recursos. En ese contexto, el reordenamiento del Gabinete no solo busca contener el desgaste de un funcionario clave, sino evitar que el Gobierno siga perdiendo capacidad de conducción en un país donde el impacto de cada decisión se siente con fuerza desigual en el interior.
En el oficialismo atribuyen gran parte de los embates a la oposición y apuestan a que el paso de los días descomprima el escenario. Pero el desafío de fondo parece más profundo: no alcanza con retomar reuniones si el Gobierno no logra convertir esa foto de coordinación en resultados políticos concretos. Adorni intenta recuperar la agenda, aunque la verdadera incógnita es si el oficialismo todavía tiene margen para ordenar el frente interno antes de que el ruido vuelva a devorarse la gestión.



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