Alerta ambiental en Salta: un pozo petrolero abandonado genera contaminación desde hace tres años
Un equipo de Greenpeace documentó la situación de un pozo petrolero abandonado en Salta que, según denunciaron, mantiene fugas desde hace más de tres años. Advierten por contaminación del agua, daños en la vegetación y afectación a productores de la zona.
Un pozo petrolero perforado en 1983 mantiene desde hace más de tres años una fuga que encendió una alerta ambiental en el norte de Salta. Organizaciones ambientales y productores de la zona reclaman una solución definitiva ante lo que describen como un grave daño socioambiental.

El biólogo Matías Arrigazzi, integrante del equipo de Greenpeace, viajó al lugar para documentar la situación luego del pedido de ayuda de pobladores.
“Sabíamos que había un problema ambiental, que había una fuga en un pozo petrolero abandonado, pero nos encontramos con un panorama que no habíamos visto nunca, que parece una película”, relató en diálogo con Telediario.
Según explicó, la fuga comenzó de manera pequeña y con el paso del tiempo se agravó. Actualmente, denuncian que una nube de gases y líquidos emerge a alta presión desde la válvula del pozo y luego cae como una especie de “lluvia aceitosa” sobre el entorno.
“Se están muriendo las plantas, está el bosque ya en esa zona no existe, se están muriendo los animales y los productores están perdiendo su ganado, su sustento”, afirmó Arrigazzi, quien describió la situación como un “desastre socioambiental por donde se lo mire”.
Desde Greenpeace indicaron que tomaron muestras de agua y observaron la presencia de una fase aceitosa asociada a hidrocarburos. Además, señalaron que organismos judiciales realizaron constataciones sobre la presencia de sustancias contaminantes.

El reclamo apunta a determinar responsabilidades y avanzar con una solución definitiva. Arrigazzi explicó que la última empresa concesionaria, President Petroleum, dejó de operar y que, según su interpretación de la Ley General del Ambiente, existe una responsabilidad solidaria entre los distintos actores involucrados.
Mientras continúan los reclamos, Greenpeace sostiene que la prioridad es realizar el cierre técnico del pozo y avanzar con tareas de recomposición ambiental para evitar que el daño continúe expandiéndose.
“Cuanto más tiempo pase, más probabilidad de que los cambios sean irreversibles”, advirtió el biólogo.




