Argentina envejece y nacen menos bebés: qué está pasando
La tasa global de fecundidad cayó un 50% en apenas una década: pasó de 2,4 hijos por mujer en 2014 a 1,2 en 2024. Detrás del fenómeno aparecen cambios culturales, económicos, laborales, habitacionales y de cuidado.
Argentina atraviesa una profunda transformación demográfica. Cada vez nacen menos bebés y, aunque la tendencia lleva décadas, durante los últimos años se aceleró de manera significativa: la tasa global de fecundidad pasó de 2,4 hijos por mujer en 2014 a 1,2 en 2024, lo que representa una caída del 50% en apenas diez años.

Pero detrás de esos números aparece otro dato que permite dimensionar el fenómeno desde una perspectiva diferente: el 57% de las personas no logra alcanzar la cantidad de hijos que desea debido a distintos condicionantes económicos, sociales y vinculados con las tareas de cuidado.
Mariana Isasi, jefa de oficina del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Argentina, explicó que se trata de un fenómeno multicausal. Entre los factores aparecen la reducción de la fecundidad adolescente, el mayor acceso a métodos anticonceptivos y políticas de salud sexual y reproductiva, la postergación de la maternidad y los cambios en los proyectos de vida.
Querer tener hijos y poder tenerlos
Los datos muestran que el cambio no necesariamente significa que las nuevas generaciones hayan dejado de querer formar una familia. Entre las personas de 18 a 24 años, siete de cada diez tienen menos hijos de los que desearían tener si no existieran condicionantes.
Las dificultades materiales aparecen con fuerza. Entre quienes tuvieron menos hijos de los que hubieran querido, el 62% mencionó barreras económicas o relacionadas con los cuidados.
Dentro de ese grupo, un 47% señaló dificultades económicas o financieras, un 29% mencionó el desempleo o la inestabilidad laboral, un 27% los problemas para acceder a una vivienda y un 11% la falta de alternativas para el cuidado infantil.

Otro de los cambios importantes está relacionado con la edad. Actualmente, la edad promedio al momento de tener el primer hijo en Argentina se ubica en 29,2 años.
También cambiaron las formas de pensar la familia. De acuerdo con el estudio Deseos reproductivos en la encrucijada, el matrimonio es considerado relevante por el 37% de las personas encuestadas, mientras que el 78% acepta la convivencia sin casamiento, el 60% la monoparentalidad por elección y el 56% la adopción por parejas del mismo sexo.
Tener hijos tampoco aparece necesariamente como la condición central para alcanzar una vida plena. Si bien un 64% lo considera una de las mejores experiencias de la vida, otras cuestiones como la salud, la seguridad económica, el acceso a una vivienda propia y el trabajo aparecen por delante entre las prioridades.
La caída de la fecundidad no es exclusivamente argentina. Forma parte de una tendencia internacional que atraviesa países con realidades económicas muy diferentes y que plantea otro desafío: el progresivo envejecimiento de la población.
Desde UNFPA plantean que la discusión no debería concentrarse simplemente en cómo aumentar la cantidad de nacimientos, sino en generar condiciones para que las personas puedan concretar libremente sus proyectos familiares.
El dato de fondo, entonces, no es solamente que Argentina tiene cada vez menos bebés. También existe una distancia creciente entre los hijos que muchas personas desean tener y aquellos que, frente a las condiciones económicas y sociales, finalmente pueden tener.




