Ataques contra personas LGBT+ en Córdoba y Buenos Aires: “No son enfermos, están educados por nuestra sociedad”
Tras la brutal agresión a una pareja gay en Agua de Oro y el ataque grupal contra mujeres trans en Palermo, el psiquiatra Enrique Stola analizó en diálogo con Telediario las raíces sociales de la violencia. Cuestionó los discursos que legitiman el odio y advirtió sobre la responsabilidad de la sociedad, los medios y la política.
Dos violentos episodios contra integrantes de la comunidad LGBT+ generaron preocupación y repudio. En Agua de Oro, provincia de Córdoba, un hombre fue golpeado y atacado con un machete en medio de insultos homofóbicos, luego de años de hostigamiento y amenazas denunciados por la pareja. En paralelo, en los Bosques de Palermo, Buenos Aires, un numeroso grupo de jóvenes en bicicleta agredió a mujeres trans, filmó los ataques y difundió las imágenes en redes sociales.

Los hechos fueron analizados en Telediario por el psiquiatra feminista Enrique Stola, quien planteó que estas manifestaciones de violencia no deben interpretarse automáticamente como consecuencia de enfermedades mentales, sino como expresiones de patrones culturales y sociales profundamente arraigados.
“No son enfermos, están educados por nosotros, en nuestra sociedad, en nuestras escuelas, por los medios de comunicación, por los discursos del presidente que habilitan ese tipo de violencia”, sostuvo el especialista, al cuestionar los mensajes públicos que, desde su perspectiva, contribuyen a legitimar la discriminación.

Stole vinculó estas agresiones con las estructuras patriarcales y los mandatos tradicionales de masculinidad. Durante la entrevista, también sostuvo que algunos comportamientos homofóbicos pueden relacionarse con conflictos internos respecto de la propia sexualidad. Se trata de una interpretación del entrevistado que no permite establecer las motivaciones individuales de los agresores ni generalizar sobre quienes ejercen violencia.
El ataque en Palermo y la preocupación por la violencia organizada
Uno de los aspectos más alarmantes del episodio ocurrido en Palermo fue su carácter grupal. Según la información presentada durante la entrevista, entre 50 y 100 jóvenes habrían participado de las agresiones, utilizando palos, piedras y otros elementos contundentes. La cantidad exacta de involucrados todavía no había sido determinada.
Los propios atacantes registraron las escenas y difundieron videos acompañados de burlas e insultos. Una fiscalía especializada en discriminación intervino de oficio y trabaja en la identificación de los responsables, con las grabaciones como parte de los elementos de investigación.
Consultado sobre la organización de estos grupos, Stola señaló el papel de las plataformas digitales para coordinar acciones violentas y establecer vínculos entre personas que comparten discursos discriminatorios.
El especialista también cuestionó la influencia de determinadas expresiones políticas sobre el clima social. “Si hay un presidente que dice que los periodistas tienen que ser quemados en la hoguera, bueno, ahí tenés una habilitación psicológica para cualquier tipo de violencia”, expresó, en una crítica a la normalización de los mensajes agresivos.
Los episodios reabrieron así una discusión que excede las investigaciones judiciales: cómo se construyen los discursos de odio, qué responsabilidad tienen las instituciones y de qué manera prevenir que la discriminación derive en agresiones físicas.


