Caso Bruno Brondo: “La velocidad es dirimente”, afirmó el abogado de la familia
El juicio continuó este viernes con las declaraciones de funcionarios municipales de Tránsito y una perito. La querella sostuvo que las pruebas incorporadas respaldan su planteo sobre la velocidad de la Amarok y anticipó que buscará un cambio en la calificación legal.
El juicio por la muerte de Bruno Brondo tuvo este viernes una nueva audiencia, con testimonios que la querella considera importantes para reconstruir cómo se produjo el choque fatal.
Entre los convocados estuvieron funcionarios municipales del área de Tránsito y una perito, mientras permanecía la expectativa por la declaración del conductor del Renault Clio en el que viajaba la víctima.
Durante la jornada declararon Osvaldo Pringles y Matías Paloma, quienes fueron consultados sobre el operativo realizado en la zona de Maipú y Presidente Perón, donde ocurrió el siniestro.

Brondo, estudiante de Arquitectura, viajaba junto a otras personas en un Renault Clio que fue impactado por una Volkswagen Amarok. El joven sufrió gravísimas lesiones y posteriormente falleció.
Durante un cuarto intermedio, el abogado de la familia, Diego Larrey, sostuvo que las pruebas que se vienen incorporando al debate respaldan la postura de la querella y adelantó que buscarán un cambio de calificación legal.
“La velocidad acá es dirimente”, afirmó Larrey. Según sostuvo el abogado, la camioneta circulaba a más de 70 kilómetros por hora y cuestionó especialmente lo que habría sucedido al aproximarse a la intersección.
De acuerdo con la interpretación de la querella, una declaración testimonial incorporada al debate indicaría que el conductor de la Amarok, en lugar de disminuir la velocidad al acercarse a la esquina, habría acelerado.
“Le quita previsibilidad a cualquier vehículo”, planteó Larrey.
El abogado también destacó la importancia que tendrá la declaración del conductor del Renault Clio, citado como testigo. La defensa de Juan Ignacio Pizarro había apuntado durante el proceso a la conducta de quien manejaba ese vehículo y a un presunto consumo de alcohol. Larrey sostuvo que su testimonio será determinante para precisar la velocidad a la que circulaba y las circunstancias previas al impacto.
Otro de los puntos que adquirió relevancia durante el juicio fueron una serie de mensajes atribuidos a Lucía Castro, una de las testigos. Según explicó Larrey, existían diferencias entre esos mensajes y una declaración posterior realizada durante la investigación, motivo por el cual fue interrogada sobre ellos durante el debate.

De acuerdo con el relato del abogado de la familia, la testigo ratificó el contenido de esos mensajes ante el tribunal. Larrey afirmó que allí se hacía referencia a que Pizarro habría estado alcoholizado y bajo los efectos de drogas antes del hecho, además de describirse su comportamiento al retirarse de un encuentro previo. Estas afirmaciones forman parte de la prueba y los testimonios discutidos en el juicio y deberán ser valorados por el tribunal.
La familia de Bruno mantiene así su planteo central: considera que las circunstancias de conducción exceden la idea de un simple accidente y pretende que el hecho sea considerado un “crimen vial” mediante una modificación de la calificación legal.
Las próximas declaraciones serán claves para determinar qué reconstrucción del choque queda acreditada en el debate y, finalmente, bajo qué figura jurídica será analizada la responsabilidad de los acusados.




