Comenzó a cocinar a los 10 años para alimentar a sus hermanos, hizo de las empanadas su sustento y hoy cumplió su sueño
Silvina Ceballos llegó desde Alcira Gigena al programa Bien Temprano para compartir sus empanadas premiadas, pero terminó recibiendo una sorpresa que la emocionó hasta las lágrimas: una beca para estudiar la carrera de Cocinera Profesional en la Escuela Patagónica Gastronómica de Río Cuarto. Detrás de este reconocimiento hay una historia de esfuerzo, pérdidas, dificultades económicas y una pasión por la cocina que comenzó durante su infancia.

Silvina Ceballos, una emprendedora de Alcira Gigena que recientemente ganó el premio a la mejor empanada en la Fiesta del Asador y el Costillar a la Estaca, visitó el programa de Canal 13 para compartir su historia y mostrar el trabajo que realiza junto a su familia. Sin embargo, lo que no sabía era que la esperaba una sorpresa capaz de cambiar su futuro.
Su vínculo con la cocina comenzó cuando apenas tenía 10 años, en medio de una situación familiar muy difícil. Tras la muerte de su padre, su mamá tuvo que salir a trabajar y Silvina quedó a cargo de preparar la comida para sus hermanos. En una casa donde se cocinaba con lo que había, aprendió a transformar los pocos ingredientes disponibles en un plato para toda la familia.
"Mi mamá tenía un brasero. Para que yo no me quemara, lo dejaba sobre una piedra, una mesa, y yo ponía un banquito de esos cajones de manzana para poder llegar", recordó durante Silvina. Aquella responsabilidad que asumió siendo una niña terminó despertando una pasión que la acompañaría toda la vida. "Ahí me enamoré de la cocina. Realmente quería cocinar siempre yo", contó.
Con los años, las empanadas se convirtieron en mucho más que una tradición familiar. Cuando uno de sus hijos sufrió un accidente y necesitó rehabilitación, Silvina encontró en la cocina una manera de reunir el dinero necesario para afrontar el tratamiento. Junto a su esposo, sus hijos y amigos comenzaron a preparar empanadas para vender. La respuesta fue tan buena que, incluso después de cubrir los gastos, los pedidos continuaron.

Tiempo después, nuevas dificultades de salud volvieron a poner a prueba a la familia. Fue entonces cuando decidieron iniciar otro emprendimiento gastronómico, esta vez con la venta de pollos asados. Comenzaron con apenas ocho pollos y, poco a poco, fueron aumentando la producción. El proyecto les permitió afrontar los gastos de medicación y construir una fuente de ingresos sostenida con trabajo familiar.
"Estoy feliz porque me lo gano con mi propio esfuerzo y mi familia me acompaña también. Somos un equipo", expresó Silvina.
La participación en la Fiesta del Asador y el Costillar a la Estaca de Alcira Gigena marcó un antes y un después en su emprendimiento. Sus empanadas fueron elegidas como las mejores del certamen y el reconocimiento multiplicó los pedidos.

Silvina contó que, después de ganar, llegó a vender 140 empanadas en una semana y que la demanda continuó creciendo hasta alcanzar las 30 docenas durante los fines de semana. Un resultado que todavía la sorprende y que representa mucho más que un éxito comercial: es el reconocimiento a años de aprendizaje y dedicación.
En ese camino también fueron fundamentales las capacitaciones que realizó a través de cursos sociales impulsados en su localidad. Sin embargo, había un deseo que seguía pendiente. Aunque había aprendido a cocinar desde pequeña y había logrado convertir su pasión en un emprendimiento, Silvina siempre había soñado con estudiar gastronomía de manera profesional.
La sorpresa que la emocionó en vivo: "Vas a estudiar en Patagónica"
Silvina confesó que siempre había querido estudiar en la escuela gastronómica donde se habían formado algunos de los profesionales que evaluaron sus empanadas.

Fue entonces cuando llegó el momento más emotivo de la mañana. En el estudio había un sobre especialmente preparado para ella. En su interior, una carta de la Escuela Patagónica Gastronómica de Río Cuarto anunciaba que su deseo finalmente se haría realidad. "En Patagónica creemos que nunca es tarde para aprender, para animarse a algo nuevo y mucho menos para cumplir un sueño", expresaba el mensaje, antes de revelar la noticia que nadie le había anticipado.
"Silvina, vas a estudiar en Patagónica la carrera de Cocinera Profesional", anunciaron en vivo.
La emoción fue inmediata. Entre lágrimas, abrazos y palabras de agradecimiento, Silvina recibió la noticia de que tendría la oportunidad de formarse profesionalmente en la institución que tanto admiraba.
"Que Dios les devuelva una y mil veces a todos, a los clientes, a todos los que han hecho este sueño realidad", expresó, profundamente conmovida.

Silvina también compartió durante el programa la importancia que tienen su fe y su familia para seguir adelante. Madre de cuatro hijos, tres de ellos presentes en su vida y uno al que recuerda con profundo amor, aseguró que cada logro es el resultado de un esfuerzo compartido.
Su historia también despertó el cariño de quienes la conocen desde pequeña. Contó que una antigua maestra le escribió para felicitarla por su crecimiento, un gesto que la conmovió especialmente porque conoce las dificultades que atravesó durante su infancia.
Ahora, aquella niña que necesitaba subirse a un cajón para alcanzar el brasero y prepararles la comida a sus hermanos tendrá la posibilidad de estudiar la profesión que siempre soñó.
La visita a Bien Temprano comenzó con unas empanadas premiadas y terminó con una oportunidad inesperada. Para Silvina, la cocina fue primero una responsabilidad, después una herramienta para sostener a su familia y finalmente el camino que le permitió cumplir uno de sus mayores sueños.
Mirá cómo fue la sorpresa:




