Cuando la solidaridad se convierte en pan: estudiantes del Colegio Nacional reunieron casi 2.400 tiras de pan para ayudar a seis instituciones
El Colegio Nacional celebró la 18.ª edición de su tradicional campaña Pan Solidario. Estudiantes, docentes, exalumnos y vecinos se unieron para colaborar con comedores e instituciones de la ciudad. Una iniciativa que, además de brindar ayuda, deja una enseñanza que trasciende las aulas.
Hay tradiciones que no se pierden y que, con el paso de los años, adquieren un significado cada vez más profundo. En Río Cuarto, la comunidad educativa del ex Colegio Nacional volvió a demostrarlo con una nueva edición de Pan Solidario, una campaña que lleva 18 años movilizando a estudiantes, docentes, exalumnos y colaboradores para ayudar a quienes más lo necesitan.
Este año, la iniciativa permitió reunir 2.390 tiras de pan destinadas al Hogar Comedor María Madre de Dios y otras cinco instituciones con las que colabora el establecimiento educativo.
En el marco del Día del Estudiante Solidario, se realizó una emotiva entrega en la que participaron alumnos y representantes de las organizaciones beneficiadas.

La propuesta tiene a los estudiantes de cuarto año como protagonistas. Durante aproximadamente un mes, recorrieron los distintos cursos para reunir aportes económicos que permitieran comprar el pan. También organizaron una rifa y recibieron colaboraciones de profesores, directivos y antiguos alumnos.
Patricia Buelink Carranza, docente y jefa de la orientación Turismo, destacó en diálogo con Telediario el valor educativo de esta experiencia.
“Para nosotros es una actividad muy significativa porque se compromete a toda la institución, a todos los alumnos, a colaborar, a poner tus energías, tu tiempo en pensar, en colaborar, en ser solidario y por una justa causa”, expresó.
Entre quienes sostienen la campaña se encuentra un grupo de egresados de la promoción 1981, encabezado por Antonio Alfonso, que cada año reúne donaciones. También participan comercios, panaderías y vecinos que se suman de manera desinteresada.

Mucho más que una donación
Marcelo Stefania, titular del Hogar María Madre de Dios, valoró el compromiso de los jóvenes y el acompañamiento de las instituciones de Río Cuarto.
“La acción con las manos es también oración a Dios. A nosotros nos fortalece mucho y nos da fuerza para seguir peleándola todos los días por un mundo mejor”, manifestó.
Pero el impacto de Pan Solidario no se mide solamente en la cantidad de alimentos reunidos. También está en lo que aprenden los estudiantes al participar de una experiencia colectiva de ayuda.

Benjamín Andiarena, Alan Allende y Valentina Vivas, alumnos de cuarto año, compartieron sus reflexiones sobre una actividad que los invita a mirar otras realidades.
“Nos queda el aprendizaje de ponernos en el lugar del otro, de tener empatía con los que más lo necesitan y de dar favores sin esperar nada”, expresó uno de los estudiantes.
Después de 18 ediciones, Pan Solidario sigue demostrando que la escuela también puede ser un espacio para construir comunidad. Y que detrás de cada tira de pan hay mucho más que una donación: hay tiempo, compromiso y una generación de jóvenes que aprende que ayudar a los demás también es una forma de transformar la realidad.




