top of page

CUANDO SER POPULAR ES PROBLEMA Y SOLUCIÓN

Guillermo Geremía

El muchacho tiene entre 20 y 25 años no más, está en la esquina con una bandeja plástica sobre un precario caballete, ofrecien bolas de fraile y donas hechas de manera casera. La señora vende en la feria de los fines de semana manteles individuales con un bordado alegórico. La familia completa trabaja en un carro de comida y va de evento en evento convocante para ofrecer su gastronomía de especialidad. O el joven padre de familia que invirtió sus pocos ahorros para comprarse una desmalezadora y ofrecer sus servicios de mantenimiento de espacios verdes puerta a puerta por los barrios de la ciudad. Uno y otros son parte del emergente de una misma razón. El empleo tradicional los expulsó y ahora sobreviven gracias a la economía popular.


En la Provincia de Córdoba 1 de 4 personas económicamente activas trabaja en el sector de esa economía, en donde se ganan la vida miles de cordobeses por fuera del sistema de empleo asalariado registrado formal. Son casi 500 mil trabajadores y trabajadoras- según datos de finales de 2024- quienes en puestos de ferias barriales, talleres textiles, servicios de cosmética o reciclado de residuos, entre muchas otras, logran juntar unos pesos para sobrevivir con emprendimientos productivos tanto individuales o colectivos por fuera de lo que se concibe como “trabajo tradicional”.



El sector laboral y productivo de la economía popular alcanza al 27,6% de la población que integra la fuerza laboral de la Provincia y genera el sostén de hogares que, en su conjunto, abarcan el 37% de la población cordobesa. Los datos surgen del “Informe Técnico Nro 2. Dinámica y problemáticas de la economía popular de la Provincia de Córdoba. 2025” elaborado por 20 profesionales pertenecientes al CONICET, a la Universidad Nacional de Córdoba y la Universidad Nacional de Río Cuarto en interlocución con el Programa de Fortalecimiento de la Economía Popular dependiente del actual Ministerio de Desarrollo Social y Promoción del Empleo del Gobierno de la Provincia de Córdoba.

“Es una forma de ‘buscarle la vuelta’ a este mercado de trabajo donde la relación de dependencia no es suficiente para ganarse la vida. En un momento esto era para sectores marginales, pero hoy es un nuevo rasgo del mundo del trabajo”, aseguró en declaraciones periodísticas Verónica Gallo antropóloga y politóloga que participó del Conversatorio sobre el “El (¿nuevo?) mundo del trabajo. Radiografía de la Economía Popular en la Provincia de Córdoba”, realizado en el Salón Blanco de la Municipalidad de Río Cuarto.

El origen del concepto de Economía Popular se remonta a por lo menos tres décadas cuando empezaron a gestarse las luchas de los movimientos sociales al verse obligados a organizarse frente a los efectos de las políticas liberales aplicadas en la última década del siglo pasado durante las presidencias de Carlos Menen y que hicieron eclosión en la crisis social y económica de diciembre de 2001. Después de la pandemia y sus negativos reacomodamientos de las placas tectónicas de la distribución de recursos del planeta la economía de los muchos se hizo cada vez más popular en relación inversamente proporcional a la concentración de los pocos ricos.

 

“Una cosa es el problema de la informalidad de las actividades laborales y otra es el trabajo auto gestionado, que viene registrando un crecimiento progresivo en las últimas décadas. En los últimos 30 años el sistema asalariado se achicó y ese deterior en calidad y cantidad obligó a los trabajadores a buscarse otras salidas laborales, expresó al programa ASÍ SON LAS COSAS la investigadora Julieta Quirós, una de las autoras del informe citado.

En diálogo con la radio 102.9 La Gospel la antropóloga aseguró que “el trabajo en relación de dependencia dejó de ser suficiente (…) el cuentapropismo se volvIó la forma de ganarse la vida”. Uno de los contados  apologistas de Milei que quedan, esta semana mandó a los “zurdos” a trabajar y a los demás a conseguirse otro empleo. Si Alejandro Fantino sacara la cabeza de adentro del sobre descubriría que hace bastante tiempo que viene sucediendo y que el Gobierno de Milei no ha hecho más que acelerarlo y profundizar la precarización.


En la solución también están los problemas. Los trabajadores de la Economía Popular desarrollan su actividad en condiciones de nula o baja registración laboral, fiscal y societal “lo que resulta en altos niveles de desprotección social”, asegura el informe. Solamente el 41,2% cuenta  con alguna cobertura de salud (incluyendo PAMI) , frente al 71,2% de otras categorías ocupacionales de la población trabajadora.



En lo que respecta al nivel educativo la población de la Economía Popular de la Provincia de Córdoba que ha completado los estudios de nivel medio es el 48,2 %, menos de la mitad. En este aspecto la diferencia muestra una significativa variación por geografía y género. En los principales conglomerados urbanos (Gran Córdoba y Río Cuarto) la terminalidad del nivel secundario asciende al 57,4% de los trabajadores, mientras que en el resto de la Provincia alcanza al 38,3%, es decir 20 puntos de diferencia.


Otro aspecto que deteriora la calidad de vida de quienes se ven forzados a acudir a modalidades de la Economía Popular para sustento familiar o individual es el tener que trabajar en y desde los propios domicilios. “Fábrica, taller, cocina, depósito, gabinete, punto de venta son los lugares de trabajo que en la economía popular funcionan en las casas. Los lugares donde se vende, se hacen presupuestos, se producen panificados, se montan estéticas, se reciben clientes o se realizan la separación de materiales reciclables, son al mismo tiempo cocina, comedor, dormitario, garaje, patio”; según consigna el informe.


4 de cada 10 trabajadores encuestados tiene las unidades productivas en su domicilio particular, valor que crece a 6 de cada 10 en las actividades manufactureras y a 5 cada 10 en quienes se dedican  a la comercialización de productos. Solamente el 20% tiene instalaciones exclusivas para su negocio o compartidas con otros emprendimientos.

Por supuesto que los ingresos son siempre menores en promedio al compararse con los trabajos registrados tradicionales. Pero no todas son pálidas para ese cada vez más consolidado y camino a ser mayoritario colectivo de cuentapropistas. Ser dueño de tu propio tiempo, tener algo propio y proyectarlo hacia el futuro, desarrollar y valorizar saberes  y procesos de auto aprendizaje, emergen  como las ventajas comparativas. Y no desdeñar las situaciones extremas en dónde un lugar de trabajo formal se vuelve en una cita diaria mortificante dado a la toxicidad de las condiciones humanas y laborales a las cuales se ven sometidos algunos empleados por sus empleadores.

“La reconversión hacia la acumulación concentrada empuja al capitalismo que tenemos hoy  y eso reconfigura lo que entendemos por trabajo. Ese entramado de capital hiper concentrado es lo que está gobernando en nuestro país”, asegura la politóloga Julieta Quirós.

Atribuye a la pandemia el punto de inflexión para esta aceleración de la ambición concentradora del capitalismo de este siglo. “Las formas laborales que hoy motorizan los empresario tienen poder para devaluar permanentemente el rol de los trabajadores”, concluye la investigadora.  


Con origen en la lucha de desocupados y desocupadas que se organizaron en movimientos sociales para encontrar una salida a sus crisis laborales, hoy los históricos actores de la economía popular ven como una nueva oleada de expulsados del trabajo formalizado desembarca en sus playas de cada vez más presentes carencias. Los nuevos precarizados llegan montados a la ola de las plataformas digitales que los hace auto percibirse diferentes. Merenderos, comederos, hornos de elaboración de alimentos, salitas de salud comunitarias y ayudantías de educación ven como sus sillas no alcanzan para contener la demanda en aumento.


En Villa Dolores vive P. de 43 años.  Es técnico en refrigeración: trabaja reparando artefactos y  electrodomésticos por encargo en el taller que funciona en su propia casa. También hace changas en albañilería, plomería y herrería. Tiene, junto a su esposa, un carrito de superpanchos que trabajan en las fiestas patronales de la región. Además desde hace 2 años retomaron la venta de pollos y huevos de la cría doméstica. En los tiempos muertos, cuando no sale trabajo en lo suyo, P. suele fabricar cuchillos criollos que ofrece para la venta entre conocidos. Es uno de los tantos testimonios recogidos en el informe realizado por los investigadores cordobeses. A estos trabajadores de la economía popular un comunicador libertario pretende darles pedagogía del esfuerzo.


Una persona popular es alguien que es estimado o al menos  conocido por el público en general. Pero también es popular algo que está al alcance de la gente con menos recursos económicos o con menos desarrollo cultural. La tercera opción nos remite a lo perteneciente o relativo a la parte menos favorecida del pueblo. Esta es la más ligada a la economía que desde lo popular ha servido de salvavidas de millones personas. No es lo ideal pero siempre es mejor abrazarse a un tronco para sobrevivir antes que ahogarse en el mar de las carencias.


Así son las cosas.

 
 

Telediario Digital

Imperio Televisión S.A. - Río Cuarto, Córdoba

2025 - Todos los derechos reservados.

LOGO SIN BAJADA 2
bottom of page