De un aviso laboral en Facebook a un campo de prisioneros: la historia del argentino capturado en Ucrania
Roberto Yamil Ibrahim, un argentino de 37 años y padre de dos hijos, viajó a Rusia tras responder una oferta laboral publicada en redes sociales. Según su relato, terminó incorporado al ejército ruso, fue enviado al frente de combate y capturado por fuerzas ucranianas en agosto.
Un argentino de 37 años, quedó en el centro de una historia que comenzó con una supuesta oportunidad laboral en redes sociales y terminó con su captura como prisionero de guerra en Ucrania. Según información del programa ucraniano “Quiero Vivir”, sería el primer ciudadano argentino presentado como capturado durante el conflicto.

Roberto Yamil Ibrahim, padre de dos hijos, contó que en abril de 2026 respondió a una publicación en Facebook que ofrecía un trabajo vinculado al área de logística del Ministerio de Defensa ruso, con una promesa económica de hasta 20 mil dólares.
Interesado por la oportunidad, llenó la solicitud y lo sumaron a un grupo de WhatsApp. Según su testimonio, los reclutadores gestionaron su documentación, el visado y los pasajes para viajar.
Ibrahim, relató que recién al llegar a Rusia descubrió que la propuesta estaba relacionada con la incorporación de extranjeros a las fuerzas militares.
“Te mandan a morir prácticamente, no es lo que parece en internet”, expresó en un video difundido en redes sociales.
El argentino viajó con escalas en Roma y Estambul hasta llegar a Moscú el 11 de abril. Allí fue recibido junto a otros ciudadanos latinoamericanos, entre ellos personas provenientes de Colombia, Perú y México, que también habían sido convocadas para sumarse a las filas rusas.
Después fue trasladado a un centro de entrenamiento en la región de Vorónezh y, según la información difundida por la parte ucraniana, en mayo fue enviado al frente de Lyman como integrante del 272º Regimiento de Fusileros Motorizados del ejército ruso.

El 6 de julio habría resultado herido durante un combate y permaneció internado durante varias semanas. Tras su recuperación, siempre según esa versión, fue enviado nuevamente al frente, esta vez dentro del 347º Regimiento de Fusileros Motorizados.
A mediados de agosto fue capturado por fuerzas ucranianas y desde entonces permanece detenido en un campo de prisioneros de guerra junto a otros extranjeros que habían sido incorporados al ejército ruso.

El caso fue difundido por el programa “Quiero Vivir”, una iniciativa ucraniana vinculada al tratamiento de prisioneros de guerra, que busca facilitar la rendición de soldados rusos y su entrega bajo las normas internacionales aplicables.




