Economías regionales en alerta: 15 de 19 actividades no logran quedar en verde
- Telediario Digital

- 10 ago
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El nuevo Semáforo de Economías Regionales registró apenas cuatro actividades en verde, ocho en amarillo y siete en rojo durante junio. El maní fue el único sector que logró mejorar su situación, mientras las exportaciones del conjunto crecieron un 21% durante el primer semestre.

Las economías regionales argentinas vuelven a mostrar una realidad marcada por fuertes contrastes. Mientras el país consigue incrementar las exportaciones de sus cadenas productivas, buena parte de las actividades relevadas todavía enfrenta dificultades para transformar ese desempeño en mejores condiciones para los productores.
El Semáforo de Economías Regionales correspondiente a junio de 2026 registró 4 actividades en verde, 8 en amarillo y 7 en rojo. De las 19 cadenas analizadas, por lo tanto, 15 no consiguieron ubicarse en una situación favorable.
La única modificación respecto del relevamiento anterior fue protagonizada por el maní, una actividad particularmente importante para Córdoba, que consiguió abandonar el rojo y pasar al amarillo gracias principalmente a una recuperación de sus indicadores de negocio y precios.

Cuáles son las actividades que siguen en rojo
La situación más delicada alcanza a yerba mate, arroz, vino y mosto, hortalizas, algodón, leche y mandioca.
El problema que atraviesa a buena parte de estas producciones aparece en el componente económico del negocio. Los precios recibidos por los productores permanecieron estancados en algunos casos o evolucionaron por debajo de la inflación y de los costos operativos.
Cuando ese escenario se extiende durante meses, la dificultad deja de limitarse al precio recibido en origen y comienza a comprometer inversiones, producción y capacidad de recuperación de las cadenas.
El contraste territorial resulta significativo: detrás de cada actividad existen provincias y regiones cuya economía depende fuertemente de esas producciones. La yerba mate tiene un peso determinante en Misiones y Corrientes; la vitivinicultura en Mendoza y San Juan; el arroz en provincias del Litoral; mientras la lechería atraviesa amplias zonas productivas de Córdoba, Santa Fe y otras provincias.

Solo cuatro actividades están en verde
Del otro lado del semáforo aparecen bovinos, ovinos, granos y miel, las únicas cuatro actividades clasificadas en verde. En estos sectores, los precios mostraron una evolución superior a la inflación, acompañada por mejores indicadores productivos o comerciales.
Entre las actividades que permanecieron en amarillo aparecen forestal, tabaco, cítricos dulces, peras y manzanas, aves, porcinos, papa y maní.
Son cadenas que muestran señales mixtas: pueden mejorar en determinados indicadores, pero todavía encuentran dificultades para consolidar una recuperación sostenida frente a costos elevados, demanda con escaso dinamismo o precios que no siempre acompañan la inflación.
El maní salió del rojo
La mejora del complejo manicero constituye uno de los principales datos del relevamiento, especialmente por el peso que la actividad tiene para Córdoba.
En junio, la tonelada de maní Runner alcanzó los USD 659, mostrando una recuperación en dólares respecto del año anterior.
Sin embargo, la fotografía productiva sigue mostrando desafíos. Después de una campaña 2024/25 récord, con una producción de alrededor de 1,8 millones de toneladas, para 2025/26 se proyectan aproximadamente 1,3 millones, una caída cercana al 30%.
En comercio exterior también aparecen señales contrapuestas. Durante los últimos doce meses, las exportaciones del complejo alcanzaron USD 1.387 millones, un 8% menos que en el período anterior. Pero durante el primer semestre de 2026 las ventas externas llegaron a USD 651 millones, un 2% por encima del mismo período de 2025.

Más exportaciones, pero la crisis persiste
Uno de los datos que expone con mayor claridad las contradicciones del escenario aparece al observar el comercio exterior.
Durante el primer semestre de 2026, las 19 actividades relevadas exportaron USD 31.940 millones, un crecimiento del 21% frente al mismo período de 2025, cuando habían generado USD 26.505 millones.
Además, el resultado se ubicó un 12% por encima del promedio correspondiente al mismo período de los últimos cinco años.
El complejo granario explicó la mayor parte del movimiento: generó USD 25.097 millones, equivalentes al 79% de las exportaciones analizadas. La cadena bovina quedó segunda, con USD 2.873 millones, seguida por la lechería, con USD 897 millones, y el maní, con USD 651 millones.
Las importaciones de las 19 economías regionales, mientras tanto, alcanzaron USD 2.462 millones. Es decir, por cada dólar importado, estos sectores exportaron aproximadamente 13 dólares.
Si se excluye al complejo granario, la relación es incluso superior: las economías regionales exportaron USD 6.843 millones frente a importaciones por USD 430 millones, una proporción cercana a 16 dólares exportados por cada dólar importado.

Generar divisas no garantiza rentabilidad
Los números vuelven a instalar una discusión que atraviesa al interior productivo: una cadena puede resultar altamente superavitaria para el comercio exterior argentino y, al mismo tiempo, presentar dificultades económicas en el primer eslabón.
El propio semáforo contempla esa diferencia al analizar por separado negocio, producción y mercado.
La participación del productor en el precio final también muestra esa tensión. En mayo, solamente 4 de los 11 productos relevados registraron una participación superior a su promedio histórico: papa, hortalizas, porcinos y ovinos.
En productos como el vino, por ejemplo, el productor recibió alrededor del 13% del precio final, frente a un promedio histórico del 24%. En yerba mate, la participación alcanzó el 15%, contra un promedio del 23%. Para el trigo, medido sobre el precio del pan, la participación primaria fue de apenas el 8%.

Más de tres años de crisis para la vitivinicultura
La perspectiva histórica permite dimensionar que algunos problemas están lejos de ser coyunturales.
El Semáforo de Economías Regionales se publica mensualmente desde 2018 y, durante ese período, 8 de las 19 actividades permanecieron en rojo durante más de la mitad de los meses relevados.
La vitivinicultura aparece como uno de los casos más preocupantes: estuvo en rojo en más del 72% de las mediciones y acumula 41 meses consecutivos en situación crítica, desde enero de 2023. La yerba mate, por su parte, lleva 27 meses consecutivos en rojo, desde abril de 2024.
Los números muestran así una Argentina productiva atravesada por dos realidades simultáneas: economías regionales capaces de generar miles de millones de dólares y sostener un fuerte superávit comercial, pero también productores que en numerosas cadenas continúan enfrentando precios rezagados, costos elevados y márgenes que dificultan sostener la actividad.
El desafío no aparece solamente en cuánto exportan las economías regionales, sino en cuánto de ese desempeño consigue trasladarse hacia quienes producen en cada territorio.


