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El consumo de carne vacuna sigue en caída: carnicerías se reinventan para no cerrar y crece la venta de pollo

El consumo de carne vacuna continúa en retroceso en Argentina y el impacto ya se siente en las carnicerías. Comerciantes advierten una fuerte caída en las ventas, cambios en los hábitos de compra y la necesidad de reinventar sus negocios para poder sostener la actividad.

La caída del consumo de carne vacuna ya no solo se refleja en las estadísticas nacionales. En Río Cuarto, varios comerciantes aseguran que las ventas continúan disminuyendo y que el cambio en los hábitos de compra obligó a muchos negocios a reinventarse para seguir funcionando.



Uno de los casos más representativos es el de Alejandra Verón, quien durante más de dos décadas tuvo una carnicería tradicional. Sin embargo, hace cuatro meses tomó una decisión que jamás había imaginado: dejó de vender carne vacuna.


Hoy su local funciona como pollería y sumó una verdulería para diversificar los ingresos.

La comerciante explicó que el negocio llegó a un punto en el que seguir comprando carne implicaba endeudarse. Ante la fuerte caída de las ventas, optó por frenar las compras antes que poner en riesgo la continuidad del comercio.

"Si seguía comprando la carne, después no la iba a poder pagar. Iba a entrar en una deuda y iba a tener que cerrar el negocio."

Verón recordó que en más de 20 años atravesó numerosas crisis económicas y aumentos de precios, pero nunca había tenido que dejar de vender carne vacuna. Según contó, antes las ventas caían por un tiempo y luego se recuperaban, pero esta vez la demanda no volvió.


El quiebre, aseguró, comenzó durante las últimas fiestas de fin de año. Diciembre, un mes que históricamente era de los mejores para el rubro, terminó siendo uno de los peores. A partir de enero las ventas siguieron disminuyendo hasta que decidió dejar de abastecerse de carne.

En contraste, explicó que el pollo mantiene una demanda sostenida e incluso creciente. Considera que los aumentos son más moderados y eso permite que muchas familias continúen incorporándolo a su mesa.

La situación también se repite en otras carnicerías de la ciudad. Yair Báez estimó que el volumen de ventas cayó alrededor de un 30% en los últimos meses y atribuyó el fenómeno principalmente a la pérdida del poder adquisitivo.


Por su parte, Luis Escudero señaló que hoy el comportamiento de los consumidores cambia según el momento del mes. Explicó que apenas cobran los salarios las compras aumentan levemente, pero hacia la segunda quincena la prioridad pasa a ser encontrar ofertas y cortes de menor valor.


El comerciante sostuvo que muchos clientes resignan calidad para poder mantener el consumo de carne y que cada vez es más frecuente que reemplacen cortes tradicionales por carne molida, milanesas o directamente pollo. Incluso aseguró que familias que antes compraban asado todos los fines de semana ahora lo llevan apenas una o dos veces por mes.

"Lo que tiene que mejorar son los sueldos. Hoy una compra de 30 o 40 mil pesos equivale prácticamente al jornal de un trabajador."

El panorama coincide con los datos nacionales. El consumo de carne vacuna se ubica actualmente en torno a 47 kilos por habitante al año, uno de los registros más bajos de los últimos 30 años. Mientras tanto, el pollo continúa ganando terreno como la principal alternativa en la mesa de los argentinos y muchas carnicerías buscan adaptarse a una realidad que, según los propios comerciantes, todavía no muestra señales de recuperación.

 
 

Telediario Digital

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