El Niño golpea al campo argentino: venden vacas a menos de la mitad de su valor y advierten por los alimentos
Mientras las crecidas del río Paraná obligan a los ganaderos a vender sus animales a menos de la mitad de su valor, otras regiones enfrentan una fuerte sequía. Un productor advirtió sobre las consecuencias para las economías regionales y el posible aumento de los alimentos.
Las inundaciones que afectan a distintas localidades del litoral argentino están provocando graves consecuencias para la producción ganadera. En provincias como Corrientes, Chaco y el noreste de Santa Fe, el avance del agua sobre las islas del río Paraná obliga a numerosos productores a retirar sus animales y, ante la falta de campos disponibles, venderlos a precios muy inferiores a los habituales.

En diálogo con Telediario, el ingeniero y productor agropecuario Miguel Kolar, con actividad en Chaco, Santiago del Estero y Formosa, describió una situación crítica para la ganadería regional. Según explicó, muchos establecimientos dedicados a la cría y engorde de ganado quedaron inundados, mientras que los terrenos más elevados no tienen capacidad suficiente para recibir a todos los animales desplazados.
Vacas que valen millones se venden a menos de la mitad
El productor aseguró que algunas vacas que deberían comercializarse entre dos millones y dos millones y medio de pesos están siendo vendidas por aproximadamente 900 mil pesos o un millón.
“Se está perdiendo más del 50%. ¿Cómo reponés? Vendés diez vacas y comprás cuatro después, o tres”, expresó.
La preocupación no se limita a las pérdidas económicas inmediatas. Kolar explicó que recuperar los vientres destinados a reproducción requiere varios años, por lo que el impacto sobre la producción ganadera podría prolongarse mucho más allá de las inundaciones.
Dos extremos de una misma crisis: inundaciones y sequía
El escenario presenta un contraste particularmente preocupante. Mientras los productores ubicados cerca del Paraná intentan escapar del agua, en el oeste de Formosa la falta de precipitaciones obliga a retirar hacienda por la escasez de pasturas.

Desde Laguna Yema, Kolar señaló que en esa región se acumularon apenas 350 milímetros de lluvia desde enero.
“El Niño concentra la lluvia en el este y genera sequía en el oeste”, sostuvo el productor al describir las diferencias climáticas que observa en el norte argentino.
La advertencia sobre los precios de los alimentos
La preocupación también alcanza a los consumidores. Kolar advirtió que, aunque actualmente la venta forzada de hacienda está presionando los precios a la baja, la situación podría revertirse cuando disminuya la disponibilidad de animales.

Además, señaló que las lluvias previstas para los próximos meses podrían complicar las cosechas de soja, algodón, maíz y girasol, especialmente si coinciden con los períodos de recolección.
“Va a subir la carne, va a subir la papa porque no se va a poder cosechar”, anticipó. Se trata de una proyección del entrevistado y no de aumentos confirmados.
La falta de obras y planificación, en el centro del debate
Más allá del fenómeno climático, Kolar cuestionó la ausencia de una planificación de largo plazo para administrar los recursos hídricos. Recordó que numerosos humedales y bajos naturales fueron drenados para incorporar tierras a la producción agropecuaria, alterando espacios que históricamente permitían almacenar agua.

“Siempre faltan obras. Vemos pasar tanta cantidad de agua que nos genera daño y después, dentro de seis meses, estamos otra vez sin agua, con sequía”, lamentó.
El productor planteó la necesidad de recuperar una mirada estratégica sobre el manejo del agua y adaptar los calendarios agrícolas para reducir las pérdidas.
La crisis vuelve a poner en discusión un problema estructural del interior productivo argentino: la vulnerabilidad de las economías regionales frente a los extremos climáticos y la necesidad de políticas sostenidas que permitan proteger tanto la producción como a las comunidades afectadas.




