El peligroso reto viral que enciende las alarmas: desaparecer 48 horas sin avisar
La práctica propone que adolescentes se ausenten de sus hogares durante dos días sin informar dónde están ni mantener contacto con sus familias. Especialistas advierten por los riesgos y remarcan que el diálogo, la escucha y la educación digital son claves para prevenir estas conductas.
Un peligroso desafío volvió a circular en redes sociales y genera preocupación entre especialistas y familias. El denominado reto de las “48 horas” propone que adolescentes se ausenten de sus hogares durante dos días sin avisar dónde están ni mantener contacto con familiares o adultos responsables.

Aunque en internet pueda aparecer presentado como un juego, una prueba entre pares o una forma de conseguir reconocimiento y viralización, los especialistas advierten que no se trata de una conducta inocua. Una ausencia prolongada puede convertirse en una verdadera emergencia, generar denuncias y operativos de búsqueda y dejar al adolescente expuesto a situaciones de violencia, manipulación o grooming.
La advertencia fue difundida por organizaciones especializadas en prevención de riesgos digitales, entre ellas Grooming Argentina, que pidió a madres, padres y adultos responsables prestar especial atención a los espacios digitales que frecuentan niños y adolescentes. El desafío no es nuevo: ya había sido detectado años atrás y su reaparición volvió a encender las alertas.
El riesgo no termina en las redes
Uno de los principales peligros aparece cuando el adolescente abandona su hogar y la familia pierde por completo el contacto. A esa situación se suma la posibilidad de que terceros aprovechen la vulnerabilidad del menor, especialmente si previamente existieron contactos con desconocidos a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería o grupos digitales.
Los especialistas también advierten que la presión de pares puede ser determinante. La necesidad de pertenecer a un grupo, conseguir aprobación o ganar visibilidad puede llevar a algunos adolescentes a aceptar desafíos que, en otras circunstancias, no realizarían.

En este contexto, remarcan que prohibir determinadas plataformas no necesariamente resuelve el problema. Las redes sociales forman parte de la vida cotidiana de los jóvenes y, por eso, la prevención requiere acompañamiento, educación digital y canales de diálogo abiertos dentro de la familia.
Escuchar antes que castigar
Otra recomendación central es evitar el juicio inmediato. Si un adolescente atraviesa una conducta de riesgo, retarlo o culparlo puede hacer que se cierre y deje de pedir ayuda. En cambio, escuchar qué ocurrió, comprender el contexto y generar un espacio de confianza puede facilitar que relate si recibió presiones, amenazas o propuestas peligrosas.

También aconsejan prestar atención a cambios repentinos en el comportamiento. El aislamiento, la angustia, modificaciones bruscas en los hábitos cotidianos o conflictos familiares pueden ser señales que merecen observación, especialmente cuando aparecen vinculadas al uso de redes sociales.
Qué hacer ante una desaparición
Ante la ausencia de un niño, niña o adolescente cuyo paradero se desconoce, la recomendación es actuar de inmediato. No es necesario esperar 24 ni 48 horas para realizar la denuncia y activar los mecanismos oficiales de búsqueda.
Las organizaciones también recomiendan evitar la difusión apresurada de fotografías, nombres, datos personales o posibles ubicaciones sin verificar. La exposición de información sensible en redes sociales puede generar confusión, aumentar la vulnerabilidad del adolescente e incluso dificultar una intervención adecuada.
Frente a este tipo de retos, los especialistas coinciden en que la principal herramienta sigue siendo la prevención: hablar sobre los desafíos que circulan en internet, conocer los entornos digitales que frecuentan los adolescentes y generar vínculos de confianza para que puedan pedir ayuda antes de exponerse a una situación de riesgo.




