Fiesta de la Consolata: Sampacho volvió a convertirse en el corazón de la fe del sur cordobés
- Telediario Digital

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La localidad del sur cordobés volvió a convertirse en uno de los principales centros de peregrinación de la región. Miles de fieles participaron de la procesión y la misa central en honor a la Virgen de La Consolata, en una celebración marcada por la fe, la esperanza y el acompañamiento comunitario.

Sampacho vivió este sábado una nueva edición de las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de La Consolata, una de las celebraciones religiosas más convocantes del sur de Córdoba. Miles de peregrinos llegaron desde distintos puntos de la provincia y la región para participar de las actividades que tuvieron como epicentro la Basílica Santuario Nuestra Señora de La Consolata.
La jornada comenzó con el tradicional repique de campanas y una salva de bombas de estruendo que dio la bienvenida a los fieles. Como ocurre cada año, muchos peregrinos arribaron caminando o a caballo para cumplir promesas, agradecer o pedir por distintas intenciones.

El momento más esperado fue la procesión de 14 cuadras por las calles de la localidad, seguida por la misa de despedida presidida por el obispo diocesano, monseñor Adolfo Uriona. Frente a una multitud reunida en la explanada de la Basílica, destacó el profundo significado espiritual que tiene la devoción a La Consolata para miles de personas.
“Que cada peregrino que venga a Sampacho sienta que ha llegado a casa”, expresó el obispo durante su homilía. Además, afirmó que la devoción a la Virgen representa “una experiencia de una presencia que toca lo más hondo de nuestro interior” y recordó que “la Consolata parece elevarse sobre los hombros de quienes la cargan”.
En uno de los mensajes más emotivos de la celebración, Uriona aseguró que María “sostiene el peso de nuestra historia para que nosotros, aliviados, podamos caminar el camino de las bienaventuranzas”. También convocó a los fieles a convertirse en “instrumentos de consuelo” y “artesanos de paz”, especialmente en tiempos marcados por las dificultades y la incertidumbre.

Antes de finalizar la ceremonia, dejó una frase que resumió el espíritu de la jornada y que fue acompañada por el aplauso de los presentes: “Pase lo que pase, estamos bajo su manto protector”. Con esa reflexión concluyó una nueva fiesta patronal que volvió a consolidar a Sampacho como un símbolo de fe y encuentro para toda la región.



