Fin de fin: Adorni dejó la jefatura de gabinete
- Telediario Digital

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Después de más de tres meses de cuestionamientos por el crecimiento de su patrimonio y una investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito, Manuel Adorni presentó su renuncia como jefe de Gabinete. Javier Milei aceptó la salida tras haberlo respaldado públicamente hasta las últimas horas.

Manuel Adorni dejó este sábado la Jefatura de Gabinete, poniendo fin a una de las mayores crisis políticas que atravesó el Gobierno nacional desde la asunción de Javier Milei. La salida se produjo luego de más de tres meses de fuertes cuestionamientos por el incremento de su patrimonio y de la investigación judicial que enfrenta por presunto enriquecimiento ilícito.
La renuncia fue comunicada por el propio funcionario a través de una extensa carta publicada en sus redes sociales. Allí agradeció la confianza del Presidente, aseguró que da un paso al costado para proteger a su familia y denunció haber sido víctima de una "carnicería mediática".
También sostuvo que nunca existió un hecho de corrupción comprobado en su contra y cuestionó las versiones difundidas sobre su patrimonio y su vida personal.
Karina Milei le dedicó un mensaje de despedida en el que destacó su "enorme compromiso, pasión y trabajo incansable" durante su paso por el Gobierno.
Hasta el viernes, Milei había mantenido públicamente su respaldo. Incluso, durante su visita a España, afirmó que solo removería a Adorni si la Justicia demostraba su culpabilidad. Sin embargo, puertas adentro de la Casa Rosada el escenario comenzó a modificarse en las últimas horas y la decisión terminó acelerándose.

La salida representa un nuevo desafío para el Gobierno nacional, que pierde a uno de sus funcionarios de mayor exposición política en un momento en que busca sostener la estabilidad de su gestión. Según trascendió, el ministro del Interior, Diego Santilli, asumiría la conducción de la Jefatura de Gabinete, aunque la designación todavía no fue oficializada.

El reemplazo de Adorni podría abrir una nueva etapa en el vínculo entre la Casa Rosada y los gobiernos provinciales, en un contexto marcado por fuertes tensiones por la distribución de fondos y las demandas del interior.



