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Lara Moreno, "una ciega con etilo": estudia, trabaja, hace deportes y cuenta su historia al mundo

hace 2 días
4 min de lectura

Lara Mailén Moreno tiene 23 años, vive sola en Río Cuarto, estudia, trabaja, practica tenis, artes marciales y atletismo. En diálogo con Telediario contó cómo transformó su día a día en un mensaje de independencia, empatía y superación.


Caminar por una plaza, esquivar obstáculos, moverse por la ciudad o entrar a un estudio lleno de cables y cámaras puede ser un desafío para muchas personas. Para Lara Mailén Moreno, es parte de la vida cotidiana. Con su bastón, sus herramientas y una enorme determinación, avanza sin que la discapacidad sea el límite de sus sueños.


A los 23 años decidió independizarse. Hoy vive sola, trabaja como masajista, emprendió con mates artesanales y además dedica tiempo al deporte, juega al tenis, entrena artes marciales, hace atletismo y va al gimnasio.

“Me gusta transmitir el mensaje de seguir adelante, sea ciega o no. Que la gente tenga la iniciativa de poder salir y hacer lo que quiera”, contó Lara en diálogo con Telediario.

Actualmente cursa tercer año de la carrera de Recursos Humanos de manera virtual y utiliza herramientas de accesibilidad como lectores de pantalla en la computadora y el celular, que le permiten leer materiales, navegar por plataformas educativas y realizar sus tareas.

“Gracias a eso yo puedo estudiar virtual y estudiar en base a los libros. El braille también es importante, pero a veces no tenés el tiempo para leer todo en braille. Un lector de pantalla te hace todo más fácil y simple”, explicó.

Además, destacó que la tecnología también le permite manejar actividades cotidianas que antes podían representar una dificultad, como realizar transferencias mediante billeteras virtuales o acceder a información a través de imágenes y videos gracias a aplicaciones adaptadas. “Hay aplicaciones que sirven para describir fotos y videos y eso me parece muy importante porque vos sabés cómo sale una imagen o un video y está genial”, contó.


Para Lara, la accesibilidad no se trata solamente de contar con herramientas, sino también de que las instituciones estén dispuestas a acompañar los procesos de aprendizaje.

“En una universidad me dijeron que no estaban preparados para recibirme en una tecnicatura porque no estaban preparados. Otro instituto mucho más chico me dijo que sí, que estaban preparados y me aceptaron sin ningún drama”, relató.

Una de las claves de su historia está en animarse a probar. Lara comenzó distintas disciplinas deportivas encontrando personas dispuestas a acompañarla y adaptarse.

“Mi profe de tenis nunca había tenido alumnos ciegos y somos unos cuantos acá en la ciudad. Se copó con eso y así fue con muchos deportes”, explicó.

Para ella, muchas veces no se trata de que los demás tengan todas las respuestas, sino de tener voluntad para buscar soluciones.

“No hay que estar capacitado para entrenar a alguien con discapacidad o no. Creo que con la voluntad que cada uno le ponga van saliendo cosas buenas”.

Su historia también encontró un espacio en las redes sociales. Su mamá fue quien la incentivó a abrir una cuenta y mostrar su vida cotidiana.


Al principio dudaba, pero poco a poco comenzó a compartir videos sobre sus experiencias, desafíos y momentos diarios. Desde octubre del año pasado, su contenido empezó a crecer y muchas personas comenzaron a conocer otra realidad sobre la discapacidad visual.

“Ha cambiado el punto de vista en base a cómo ven a un ciego. Está bueno también eso”, señaló.

Su cuenta de TikTok, @unaciegaconestilo, se convirtió en una ventana para mostrar que detrás de una discapacidad hay una persona con proyectos, humor, sueños y ganas de vivir.


Uno de los mensajes más fuertes que dejó Lara fue sobre la independencia y el rol de la familia. Desde chica fue al jardín y a la escuela junto con otros niños. También tuvo una infancia con juegos, caídas y aprendizajes.

“Corría de todas formas, me golpeaba porque me subía a los árboles. Que mis papás no me hayan sobreprotegido me parece muy importante”, contó.

Para Lara, aprender haciendo fue una parte fundamental de su crecimiento. “A cocinar aprendí con la experiencia. A veces sale bien, a veces no, pero vas aprendiendo”.


Moverse por las calles también implica desafíos. Lara destaca que muchas personas tienen la intención de ayudar, aunque a veces no saben cómo hacerlo.

Su pedido es simple: preguntar antes de intervenir.

“Está bueno que te pregunten más que todo. A veces vienen y te agarran de la nada, queriendo llevarte y no saben a dónde”.

También valoró a quienes se acercan, frenan o se ofrecen a acompañarla cuando lo necesita. “Hay gente que se baja del auto y deja lo que está haciendo para ayudarte a cruzar. Eso lo valoro un montón”.


Lara asegura que su historia no busca mostrar solamente lo que puede hacer una persona ciega, sino transmitir un mensaje más amplio.

“No todo sale perfecto, pero le vas buscando la vuelta y de a poco va saliendo”.

Con sus videos, sus deportes y sus proyectos, Lara propone otra forma de mirar la discapacidad: desde la autonomía, la alegría y las oportunidades.


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