Le prometió un “regalo sorpresa”, sacó un bisturí y lo atacó: la joven podría enfrentar más de 10 años de prisión
- Telediario Digital

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Román Sánchez Jaime declaró sobre el violento episodio ocurrido en enero de 2025 y aseguró que su expareja intentó matarlo. La querella sostiene que el ataque fue planificado y busca que la acusada sea condenada por homicidio calificado por el vínculo en grado de tentativa. Un bisturí y su envoltorio aparecen como pruebas centrales del juicio.
Una relación que había terminado semanas antes, una visita durante la madrugada y un supuesto “regalo sorpresa” que terminó en un brutal ataque. Román Sánchez Jaime relató en diálogo con Telediario cómo fue el episodio por el que hoy su expareja enfrenta un juicio acusada de intentar matarlo.

El hecho ocurrió durante la madrugada del 3 de enero de 2025, cuando Sánchez Jaime se encontraba en su vivienda. Según su relato, llevaba alrededor de un mes separado de la joven después de una relación de casi dos años. .
Esa noche, tras una serie de mensajes y llamados, ella se presentó en el domicilio pese a que él le había manifestado que no quería verla.
Después de conversar, la joven se retiró con la promesa de regresar con un “regalo sorpresa”. Entre 30 y 40 minutos más tarde volvió. De acuerdo con la versión de Román, le pidió que se colocara de espaldas y cerrara los ojos.
“Me tapó los ojos, me decía ‘te amo mucho’ y sentí el movimiento de su mano. Yo atiné a correrme y ahí sentí el corte en el cuello”, relató.
“Se me vino encima tirando puñaladas”
Según el joven, cuando logró darse vuelta comenzó una secuencia desesperante. Aseguró que su expareja avanzó sobre él con el bisturí y que, durante el forcejeo, recibió nuevas agresiones. En medio de la situación tropezó, rompió un vidrio y cayó al piso.
Román sostuvo que logró quitarle el bisturí e intentó escapar de la casa, pero que la joven habría tratado de impedírselo.
“Me decía que no me iba a ir a ningún lado, que no me iba a dejar salir. Yo le pedía por favor que me dejara ir”, recordó.
Finalmente consiguió salir y buscó ayuda. Primero llamó al 911 y luego intentó comunicarse con familiares y con la comisaría de Las Higueras. Posteriormente arribaron efectivos policiales y una ambulancia que lo trasladó al hospital.
La lesión más importante quedó en el cuello. Según contó la víctima, sufrió un corte de casi 10 centímetros que requirió ocho puntos de sutura.
Román afirmó que el médico que lo atendió le manifestó que la herida había quedado a pocos milímetros de comprometer zonas vitales. Ese elemento también forma parte de la discusión central del juicio: si el ataque tuvo como finalidad provocar su muerte.
Cuando le preguntaron directamente si considera que su expareja quiso matarlo, respondió sin dudar:
“Sí, siempre sostuve el mismo pensamiento, porque fue directamente a un corte crítico”.
El bisturí, una prueba clave para la querella
La abogada querellante Jacqueline Cattaneo señaló que la acusación sostiene la calificación de homicidio calificado por el vínculo en grado de tentativa y aseguró que las pruebas producidas durante el debate respaldan la versión de Román.
Uno de los elementos que la querella considera especialmente relevante es el arma utilizada. Según explicó Cattaneo, el bisturí fue secuestrado y también se encontró el envoltorio del elemento dentro de la cartera de la imputada.
“Se encuentran secuestrados el bisturí y también un envoltorio del bisturí. El papel del envoltorio se encontró dentro de la cartera de la imputada”, indicó.
La abogada agregó que la joven estudiaba medicina veterinaria y, según la postura de la querella, tenía acceso a este tipo de instrumental debido a las prácticas vinculadas con sus estudios.
Durante las primeras audiencias también declararon profesionales que participaron de las pericias y familiares de ambas partes. Cattaneo señaló que los informes describieron una relación conflictiva y afirmó que la prueba incorporada hasta el momento fortalece la hipótesis de la acusación particular.
Ahora el juicio deberá determinar qué ocurrió aquella madrugada y, especialmente, si la agresión puede ser considerada un intento de homicidio, tal como sostiene la querella. De prosperar esa calificación, la joven podría enfrentar una pena superior a los 10 años de prisión.




