Los caballos como espejos del alma: la propuesta que busca sanar desde el vínculo con los animales
Valeria Camardella es profesora de equitación y combina el trabajo con caballos con herramientas de coaching, reiki y otras disciplinas orientadas al bienestar emocional. En la Rural contó cómo estos animales pueden convertirse en un “espejo” de lo que sentimos.
En medio de la diversidad de propuestas de la Expo Rural de Río Cuarto, una experiencia llamó la atención por su particular enfoque: la conexión emocional entre personas y caballos. Valeria Camardella, profesora de equitación y especialista en el vínculo con equinos, explicó como se trabaja con caballos desde lo emocional.

“Más allá de aprender a andar a caballo, incorporamos terapias con caballos, pero no desde lo cognitivo ni solamente lo físico, sino desde lo emocional”, explicó Valeria, quien además se capacita en distintas disciplinas vinculadas al bienestar y trabaja junto a profesionales que realizan talleres de constelaciones con caballos y otras experiencias.
Según relató, los caballos tienen una sensibilidad especial para percibir el estado emocional de las personas. “Son animales que sienten mucho nuestra emocionalidad y se hacen como un espejo de nosotros. Nos pueden reflejar eso que no estamos entendiendo que nos pasa”, señaló.
La especialista contó que incluso en su trabajo cotidiano esa conexión se vuelve evidente. “Si un día estoy de mal humor, apurada o ansiosa, ellos lo demuestran. Hasta que uno no se calma, no puede trabajar con ellos”, explicó. Para Camardella, el vínculo requiere presencia, paciencia y la capacidad de observar qué transmite el animal.
Uno de los aspectos que más sorprende es que, según su experiencia, no todas las personas conectan con el mismo caballo. “Yo tengo casi 20 caballos y hay caballos que conectan con personas distintas. Capaz que vos entrás y conectás con un caballo diferente al que conecto yo”, contó.

Como ejemplo, recordó el caso de dos alumnas adolescentes que lograron construir un vínculo muy fuerte con caballos de temperamento difícil. “Eran chicas de 12 años y podían manejarlos mejor que yo. Su conexión y el amor que se tenían mutuamente hacían cosas maravillosas”, relató.
La propuesta busca que quienes se acerquen puedan descubrir nuevas formas de relacionarse con los animales y consigo mismos. “Uno tiene que querer verlo, estar abierto a preguntarse cómo se siente y qué quiere que suceda”, concluyó Valeria, invitando a quienes tengan curiosidad a conocer más sobre estas experiencias.




