Malvinas: Presti interpretó la advertencia de Trump como un llamado a una “solución pacífica”
El ministro de Defensa aseguró que las declaraciones del presidente estadounidense no deben leerse “en contra de nadie” y reivindicó la vía diplomática para recuperar la soberanía. En paralelo, confirmó que en enero comenzará una nueva etapa de la Base Naval Integrada de Ushuaia, una obra estratégica para aumentar la presencia argentina en el Atlántico Sur.
El ministro de Defensa, Carlos Presti, salió a interpretar las declaraciones de Donald Trump sobre la disputa entre la Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas. Sostuvo que la advertencia del mandatario estadounidense apunta a evitar una escalada y favorecer una salida diplomática.

Trump había señalado que un eventual conflicto entre ambos países representaría un “desastre potencial”. Frente a esas palabras, Presti planteó que no las considera una señal contra el reclamo argentino. “No es en contra de nadie, sino a favor de buscar una solución pacífica a todo este tema”, afirmó.
El funcionario reafirmó además que la recuperación de la soberanía sobre las islas tiene para la Argentina una vía constitucionalmente definida. “Todos los argentinos sabemos que es una causa nacional” y que la soberanía plena deberá recuperarse “de manera pacífica”, sostuvo.
La posición aparece en un momento de renovada centralidad de la cuestión Malvinas en la agenda nacional. En los últimos días, el Ejecutivo avanzó con nuevas medidas contra empresas vinculadas con actividades hidrocarburíferas en las islas y volvió a colocar el Atlántico Sur entre sus prioridades estratégicas.
Ushuaia, una pieza central de la estrategia
En ese escenario, Presti confirmó que el Gobierno prevé comenzar en enero de 2027 una nueva etapa de las obras de la Base Naval Integrada de Ushuaia. El proyecto demanda una inversión estimada en unos USD 450 millones y apunta a convertir al extremo austral argentino en un polo logístico de relevancia para el Atlántico Sur y la proyección hacia la Antártida.

La infraestructura incluye un muelle, instalaciones logísticas y edificios vinculados con las operaciones navales y antárticas. La obra ya registra avances parciales y el Ejecutivo busca acelerar su ejecución mediante nuevas licitaciones y partidas presupuestarias. Distintas estimaciones oficiales ubican actualmente su avance físico en torno al 9%.
Para Tierra del Fuego y el conjunto de las provincias patagónicas, el proyecto excede la cuestión estrictamente militar. Una mayor actividad logística y portuaria en Ushuaia puede consolidar infraestructura, empleo y servicios asociados a la actividad marítima y antártica, al tiempo que fortalece la presencia efectiva del Estado nacional en una región estratégica y históricamente distante de los principales centros de decisión.

Presti también destacó la relación en materia de defensa con Estados Unidos, aunque desde la Casa Rosada aclararon días atrás que la Base Naval de Ushuaia es un proyecto exclusivamente argentino y que no existe un acuerdo con Washington para su construcción.
El Gobierno enfrenta ahora el desafío de traducir la reivindicación diplomática de Malvinas en una política sostenida de presencia territorial, infraestructura y capacidad operativa en el sur del país. En esa discusión, Ushuaia vuelve a ocupar un lugar central: no solamente como ciudad estratégica frente al Atlántico Sur, sino como puerta argentina hacia la Antártida y punto clave para una política federal de soberanía.




