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Menos producción en 2026: la carne sube y el campo advierte impacto

Productores advierten que la retención de hembras y la menor faena ya impactan en la oferta. En enero la producción cayó 10% y en febrero podría acercarse al 15%. El precio en mostrador seguiría firme y el consumo cambiaría de composición.

El aumento del precio de la carne vacuna no es un fenómeno aislado ni coyuntural. Según explicó Andrés Costamagna, director de la Sociedad Rural Argentina, 2026 será un “año de transición” con menos producción y valores sostenidos en góndola. La combinación de retención de hembras y menor faena ya provocó una caída del 10% en enero y podría llegar al 15% en febrero.

“Estamos reteniendo hembras y agregando kilos a los machos. Eso genera una merma temporal en la cantidad de cabezas y en la producción de carne”, sostuvo.

La decisión del productor responde a una lógica de recomposición de stock tras años de liquidación acelerada, primero por sequía y luego para abastecer mercado interno y exportación.



Costamagna marcó un dato clave: el precio de la carne dejó de estar atado al salario como variable de ajuste.

“Antes el salario regulaba el techo del precio; hoy es la oferta y demanda la que arbitra”, explicó.

Con menos hacienda disponible, los valores en mostrador podrían ubicarse entre $22.000 y $25.000 el kilo en los próximos días. Luego habría un período de estabilidad hasta la segunda mitad del año, cuando históricamente vuelven los incrementos estacionales.


A nivel federal, el debate vuelve a escena: ¿exportación o mercado interno? Desde el sector descartan esa dicotomía.

“No alcanza el producto para atender a los dos clientes”, señalaron.

La caída del volumen exportado en 2025 —aunque compensada por mejores precios internacionales— anticipa un 2026 ajustado tanto para el consumo doméstico como para las ventas externas.



El escenario proyecta una modificación estructural en el consumo argentino. La carne vacuna podría descender a 47 o 48 kilos per cápita, lejos de los 52 o 53 registrados en años de liquidación de stock.

El pollo pasaría a ocupar el primer lugar en consumo, seguido por la carne vacuna y luego el cerdo. Un cambio cultural empujado no sólo por el precio, sino por la disponibilidad de producto.


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