Miles de peregrinos llegan a Salta: fe, sacrificio y una tradición que moviliza a multitudes
Después de caminar cientos de kilómetros, atravesar montañas, quebradas, frío y lluvia, peregrinos de distintos puntos del país llegan a la Catedral Basílica de Salta. Algunos recorren más de 400 kilómetros durante casi dos semanas para cumplir una promesa y renovar su pacto de fe.

Salta vive por estas horas una de las manifestaciones religiosas más convocantes y conmovedoras del país. Miles de peregrinos avanzan hacia la Catedral Basílica para encontrarse con el Señor y la Virgen del Milagro, en la previa de la tradicional procesión que reúne cada año a una multitud.
En diálogo con Telediario Federal, el periodista salteño Daniel Chocobar describió la magnitud de una celebración que atraviesa toda la provincia. Hay peregrinos que llegan desde distintos puntos del norte y centro argentino, mientras algunas columnas provenientes de las zonas más alejadas recorren alrededor de 400 kilómetros a pie durante 10 o 12 días.
Uno de los testimonios que refleja ese sacrificio es el de doña Damiana, una mujer de 82 años que encabeza una de las peregrinaciones provenientes de la Puna. Según relató Chocobar, recorre unos 430 kilómetros y se convirtió con los años en uno de los símbolos de quienes bajan desde los cerros para cumplir sus promesas.

Caminan con frío, lluvia y apenas unas horas de descanso
La travesía no siempre transcurre por rutas. Muchos grupos atraviesan valles, quebradas, caminos de herradura y senderos rurales. Durante el recorrido pueden llegar a caminar unos 50 kilómetros por día, descansando apenas cuatro o cinco horas antes de retomar la marcha.
Este año, además, debieron enfrentar jornadas de intenso frío y lluvia. Algunos llevan carpas y pasan la noche donde los encuentra el camino; cuando llegan a localidades más pobladas, municipios, instituciones y vecinos les ofrecen comida, asistencia sanitaria y espacios donde descansar.
“La gente sale a recibirlos, desde sus casas sale a apoyarlos con lo que tiene”, explicó Chocobar. Ese acompañamiento se transforma también en una parte fundamental de la celebración: familias que ofrecen alimentos, un lugar para dormir o simplemente un gesto de aliento.
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El momento en el que muchos rompen en llanto
Uno de los instantes más emotivos ocurre en la Plaza 9 de Julio, a metros de la Catedral Basílica. Allí las columnas deben avanzar lentamente por la cantidad de personas que esperan ingresar al templo.
“Es ahí donde mucha gente rompe el llanto porque es la tarea cumplida, es la promesa que se cumple”, relató el periodista.
La historia de esta devoción se remonta a 1692, luego de los terremotos que golpearon la región y destruyeron la antigua ciudad de Esteco. Más de tres siglos después, aquella tradición continúa atravesando generaciones.
Niños, jóvenes, adultos y adultos mayores forman parte de las columnas. Algunos llegan caminando, otros en bicicleta o a caballo. Entre rezos, canciones y expresiones de aliento, los peregrinos convierten los accesos a Salta en verdaderos “ríos humanos”.
La celebración tendrá su momento culminante con la salida de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro desde la Catedral Basílica y la tradicional procesión por las calles salteñas, donde se espera nuevamente una convocatoria multitudinaria.




