Pablo Aimar: el riocuartense que volvió a llevar a Argentina a una final del mundo
- Telediario Digital
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El riocuartense volvió a integrar el cuerpo técnico de Lionel Scaloni y fue protagonista de otro Mundial histórico. Desde 2018 forma parte del ciclo más exitoso de la Selección Argentina, con cinco títulos y un subcampeonato mundial.

Pablo Aimar volvió a ser protagonista de un capítulo inolvidable para la Selección Argentina. Como integrante del cuerpo técnico de Lionel Scaloni, el riocuartense formó parte del equipo que disputó la final del Mundial 2026 y consolidó un proceso que ya quedó entre los más exitosos de la historia del fútbol argentino.
Desde su incorporación al cuerpo técnico en 2018, Aimar acompañó una transformación que cambió el rumbo de la Selección. En ese recorrido conquistó la Copa América 2021, la Finalissima, el Mundial de Qatar 2022, la Copa América 2024 y ahora alcanzó el subcampeonato del mundo tras la final frente a España.
Lejos del protagonismo mediático, el exenganche nacido y formado en Río Cuarto se convirtió en una de las piezas más valoradas del proyecto encabezado por Scaloni. Su experiencia, su mirada futbolística y su cercanía con los jugadores fueron parte de una estructura que devolvió a la Argentina a la cima del fútbol mundial.
Desde las inferiores de Estudiantes hasta el cuerpo técnico de Lionel Scaloni, Pablo Aimar construyó una carrera extraordinaria. Como futbolista brilló en River y Europa; como entrenador integra el ciclo más exitoso de la historia de la Selección Argentina.
Su historia comenzó en Estudiantes de Río Cuarto, donde dio los primeros pasos antes de incorporarse a las inferiores de River Plate.

Su calidad lo llevó a Europa, donde dejó una huella imborrable. En el Valencia fue uno de los líderes del equipo que conquistó dos Ligas de España, una Copa de la UEFA y una Supercopa de Europa, además de disputar una final de la Liga de Campeones. Luego defendió las camisetas del Real Zaragoza y del Benfica, donde sumó una liga portuguesa y cuatro Copas de la Liga, consolidando una carrera con títulos en las principales competencias europeas.
La historia de Aimar también representa un motivo de orgullo para Río Cuarto. Después de una brillante carrera como futbolista, regresó a la Selección desde otro rol, primero en las divisiones juveniles y luego en el cuerpo técnico de la mayor, donde volvió a escribir páginas históricas.
Aunque el bicampeonato mundial no pudo concretarse, el legado de este ciclo permanece intacto. Y entre sus protagonistas aparece, una vez más, un riocuartense que demostró que desde el interior del país también se pueden construir las grandes historias del fútbol argentino.
