Por los subsidios adeudados, Bomberos se sumaron al sirenazo nacional
La Sociedad de Bomberos Voluntarios de Río Cuarto participó de la protesta impulsada en distintos puntos del país. Su presidente, Darío Monetti, aseguró que la deuda que mantiene Nación con la institución ronda los $145 millones y reclamó una actualización de las leyes que regulan al sistema.
El sonido de las sirenas volvió a escucharse este jueves, pero esta vez no fue por una emergencia. Bomberos Voluntarios de Río Cuarto se sumaron al sirenazo realizado por cuarteles de distintos puntos del país para visibilizar el reclamo por fondos nacionales adeudados.

Darío Monetti, presidente de la Sociedad de Bomberos Voluntarios de Río Cuarto, explicó que la medida fue impulsada por las federaciones de bomberos y señaló que la situación económica tiene un impacto diferente de acuerdo con la dimensión de cada institución.
“Para cuarteles chicos, recibir este subsidio les soluciona el problema. Pero para cuarteles grandes, con este dinero no lo solucionás”, sostuvo Monetti.
Según indicó, la deuda que Nación mantiene actualmente con el cuartel riocuartense ronda los $145 millones, aunque aclaró que no cuenta con el monto exacto actualizado. Parte del reclamo corresponde a fondos pendientes de 2025 y al subsidio previsto para 2026.
“Hay un remanente del 25 y está el subsidio del 26 que todavía no se le ha pagado a varios de los cuarteles. Algunos ya han recibido”, detalló. Consultado sobre los motivos de la demora, afirmó que hasta el momento la institución no recibió explicaciones: “Desconocemos las razones”.

Desde Río Cuarto, además, plantean que la discusión no debería limitarse únicamente al atraso en los pagos. Monetti sostuvo que resulta necesario modificar y actualizar las normativas provinciales y nacionales vinculadas al funcionamiento y financiamiento de los bomberos voluntarios.
El argumento es que la tarea de los cuarteles cambió con el paso de los años y que actualmente deben intervenir frente a una siniestralidad más compleja y mayores exigencias operativas.
“La siniestralidad ha variado y hay que adaptarla a las circunstancias que estamos teniendo ahora. Los tiempos de respuesta también, porque el tiempo de respuesta significa vida”, remarcó.

El sirenazo buscó así convertir durante algunos minutos una herramienta asociada a las emergencias en una señal de protesta: los cuarteles reclaman que los recursos lleguen y que el sistema de financiamiento sea revisado para responder a las necesidades actuales del servicio.




