Prepagas: cuándo es legal que aumenten la cuota por edad y qué hacer si el incremento es abusivo
Los aumentos por cambio de franja etaria pueden estar contemplados en los contratos, pero no son ilimitados. Qué revisar y dónde reclamar si el monto genera dudas.

Los aumentos de las cuotas de las empresas de medicina prepaga volvieron a quedar bajo la lupa, no sólo por las actualizaciones periódicas sino también por los incrementos que pueden producirse cuando un afiliado cambia de franja etaria. En su columna Sujetos de Derecho, Ezequiel Melano explicó en Telediario cuáles son los puntos que los usuarios deberían controlar antes de aceptar como válido un nuevo valor.
El periodista señaló que una prepaga puede aumentar la cuota por un cambio de edad siempre que esa posibilidad esté contemplada en el contrato firmado por el afiliado. Es lo que se conoce como scaling por edad: diferentes valores de acuerdo con las franjas etarias establecidas por la empresa.
Sin embargo, estos incrementos tienen límites. Según explicó Melano, la cuota correspondiente a la franja etaria más alta no puede superar tres veces el valor de la primera franja del mismo plan. Como ejemplo, planteó que si la cuota inicial fuera de $100.000 y la última alcanzara los $280.000, la relación sería de 2,8 y estaría dentro de ese parámetro. Si llegara a $340.000, la relación sería de 3,4 y correspondería revisar el incremento.
Qué hacer ante un aumento que genera dudas
El primer paso es revisar el contrato y las condiciones generales aceptadas al momento de incorporarse a la prepaga para determinar si los cambios de precio por edad estaban expresamente contemplados.
Si aparecen inconsistencias, el reclamo debería realizarse formalmente ante la empresa y, preferentemente, por escrito, mediante correo electrónico o una nota presentada y sellada en recepción. Allí se puede solicitar la composición de la cuota y los fundamentos del incremento.
También existe la posibilidad de presentar una denuncia ante la Superintendencia de Servicios de Salud. Frente a situaciones que requieran una intervención judicial, otra alternativa es recurrir a un abogado para evaluar la presentación de un amparo de salud.
Por eso, la recomendación central fue no dar automáticamente por válido cada aumento que aparece en la factura. “Hay que revisar permanentemente los resúmenes y ver de qué se trata lo que nos están cobrando”, remarcó Melano.
En un escenario donde sostener una cobertura privada representa un esfuerzo cada vez mayor para numerosas familias, conocer el contrato, comparar los valores y reclamar ante posibles irregularidades se vuelve clave. “Tenemos muchos derechos y los debemos hacer valer”, concluyó el especialista.




