Rompió el vidrio, entró al auto y lo incendió: el ataque quedó registrado por una cámara
Un Fiat Siena que estaba estacionado sobre Falucho al 1100 quedó completamente destruido después de que un hombre lo incendiara de manera intencional. El dueño aseguró que no tiene conflictos con nadie y contó que el vehículo era su único medio para trasladarse al trabajo.
Un vecino de Río Cuarto quedó sin su único medio de movilidad luego de que un hombre incendiara intencionalmente su automóvil durante la madrugada del sábado, mientras permanecía estacionado sobre calle Falucho al 1100, en inmediaciones del predio del Andino. La secuencia quedó registrada por cámaras de seguridad de la zona.
Las imágenes muestran al sospechoso acercándose al Fiat Siena modelo 2000, rompiendo uno de sus vidrios e ingresando al habitáculo. De acuerdo con el registro y con el relato de los vecinos, permaneció algunos minutos dentro del vehículo y posteriormente habría utilizado algún elemento combustible para iniciar el fuego.

Pablo Torrieri, propietario del auto, relató en diálogo con Telediario que alrededor de las 7:10 escuchó una explosión y observó un fuerte resplandor desde el interior de su vivienda. Cuando salió, el vehículo ya estaba completamente tomado por las llamas.
Una vecina le mostró posteriormente las imágenes de seguridad. Según contó Torrieri, en ellas se observa a un hombre aparentemente alterado que entra al automóvil, intenta abrir el capó y hasta le grita a una joven que pasaba por el sector. Minutos después, el rodado comienza a incendiarse.
“No tengo ni idea”, respondió el damnificado cuando le preguntaron por qué alguien podría haber atacado su vehículo. Explicó que no mantiene conflictos que permitan relacionar el episodio con una represalia y sostuvo que esa noche su auto era prácticamente el único estacionado en la cuadra.

Entre las hipótesis mencionadas por vecinos aparece la posibilidad de que el responsable sea una persona que habitualmente deambula por el sector y podría encontrarse en situación de calle. Sin embargo, hasta el momento esa versión surge únicamente de sospechas de residentes y deberá ser determinada por la investigación.
El episodio tuvo todavía otro capítulo. Cuando Torrieri volvió a observar el automóvil ya destruido, encontró el capó levantado y comprobó que alguien había retirado la batería derretida y parte del cobre de los cables que habían quedado expuestos tras el incendio.

El impacto para el propietario fue especialmente grave porque utilizaba el Siena todos los días para trasladarse hasta su trabajo en una fábrica del parque industrial de Santa Catalina de Holmberg y para movilizar a sus hijos.
“No tengo moto, no tengo bicicleta, no tengo nada. Me dejaron sin nada”, lamentó. Y agregó: “Era lo único que yo tenía de valor, un autito viejo, no era de alta gama. Lo único que hicieron fue daño”.
El caso vuelve a generar preocupación entre residentes del sector, donde vecinos ya habían advertido sobre inconvenientes durante la noche. Las cámaras de seguridad aparecen ahora como una pieza central para intentar identificar al responsable del incendio.




