Monóxido de carbono: una familia fue asistida tras una peligrosa intoxicación
- Telediario Digital

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Una mujer y sus hijos comenzaron a sentir fuertes dolores de cabeza, mareos y náuseas durante la madrugada. Sospechan que dos calefactores sin salida al exterior provocaron una acumulación de monóxido de carbono. Dos integrantes de la familia debieron ser trasladadas al hospital.
Una familia vivió momentos de preocupación en una vivienda ubicada en José Biassi al 800, luego de presentar síntomas compatibles con una posible intoxicación por monóxido de carbono. El episodio ocurrió durante la madrugada y la rápida reacción de la mujer permitió ventilar la casa y pedir asistencia.
Denise Ceballos, inquilina de la vivienda, contó en diálogo con Telediario que se despertó durante la madrugada con un intenso dolor de cabeza, aunque inicialmente creyó que se trataba de un malestar personal.
“Me desperté en la madrugada con mucho dolor de cabeza y supuse que era otra cuestión mía nada más”.
La señal de alarma llegó cerca de las 6.30, cuando uno de sus hijos se levantó para ir al colegio y manifestó un síntoma similar.
“Mi hijo mayor se levantó para ir al colegio y me avisa que le duele la cabeza. Ahí me di cuenta de que pasaba algo”.

La mujer comenzó a sentirse cada vez peor. Presentaba vómitos, mareos, náuseas y un intenso dolor de cabeza, por lo que decidió abrir puertas y ventanas para ventilar inmediatamente la vivienda y comunicarse con el servicio de emergencias.
Policías, bomberos y personal médico acudieron al domicilio. Finalmente, la mujer y una de sus hijas fueron trasladadas al hospital, donde recibieron atención y permanecieron algunas horas en observación.
“Me dieron oxígeno y estuve en observación un buen tiempo hasta que me dieron el alta”, explicó.
El hijo que ya había salido rumbo al colegio también comenzó a sentirse mal y debió ser retirado para controlar su estado. Horas después, la familia confirmó que todos se encontraban fuera de peligro.
Según relató Ceballos, en la vivienda funcionan dos calefactores que no cuentan con tiraje hacia el exterior. La familia suele mantener ciertas aberturas para garantizar la ventilación, pero durante la noche la mujer se quedó dormida sin reducir uno de los artefactos.

“Son calefactores muy grandes y nosotros cerramos todo para que se caliente bien. Anoche me acosté muy cansada y me olvidé de bajarlo, porque siempre tengo esa precaución”.
La principal hipótesis es que esa combinación habría generado una concentración de gases dentro de la vivienda. De todos modos, deberá determinarse técnicamente si efectivamente se produjo una acumulación de monóxido de carbono y cuál fue el origen.
En medio del episodio hubo otra señal que llamó la atención de la familia. Uno de sus gatos comenzó a mostrarse especialmente nervioso y buscaba desesperadamente salir de la casa.
“Estaba dando vueltas, quería salir y apenas abrí la ventana salió volando. Yo dije: ‘Acá está pasando algo’”.
Tras recibir el alta médica, Ceballos remarcó la importancia de contar con una adecuada ventilación y revisar las condiciones de los sistemas de calefacción.
“Que tengan salida al exterior y tener las rejillas. Nosotros tenemos las rejillas, pero a lo mejor no son suficientes”.
El episodio vuelve a poner el foco sobre el peligro del monóxido de carbono, un gas que no tiene olor, color ni sabor y cuya presencia puede pasar inadvertida, especialmente durante los meses de bajas temperaturas cuando aumenta el uso de artefactos de calefacción.



