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Se reanudó el juicio por la muerte de Bruno Brondo: la querella insiste en que fue un “crimen vial”

10 sept
2 min de lectura

La familia del joven de 25 años sostiene que Juan Ignacio Pizarro conducía alcoholizado, a alta velocidad y sin licencia habilitante. Además, cuestionaron el procedimiento realizado después del choque y volvieron a reclamar que el hecho sea considerado homicidio simple con dolo eventual.

Este jueves se reanudó en los Tribunales de Río Cuarto el juicio por la muerte de Bruno Brondo, el joven de 25 años que falleció tras un violento siniestro vial ocurrido en 2025 en la esquina de Maipú y Presidente Perón.

En el banquillo de los acusados se encuentran Juan Ignacio Pizarro, señalado como conductor de la camioneta involucrada en el hecho, y Rodrigo Carón, acusado de encubrimiento.

Durante la segunda audiencia está prevista la declaración de personas que viajaban en el Renault Clio involucrado en el episodio y de un agente que intervino durante los primeros minutos posteriores al impacto. Para la querella, esos testimonios podrían aportar elementos relevantes para reconstruir la mecánica del hecho.



El abogado querellante Diego Larrey, en diálogo con Telediario, volvió a sostener que la causa debería ser juzgada bajo la figura de homicidio simple con dolo eventual y no como homicidio culposo.

La familia argumenta que Pizarro habría conducido alcoholizado, a alta velocidad y sin licencia habilitante, circunstancias que, según la acusación particular, permiten hablar de un “crimen vial” y no de un simple accidente de tránsito.
“No cabe ninguna duda en base a la pericia mecánica y a las filmaciones. Son pruebas dirimentes”, afirmó Larrey.

Otro de los puntos centrales que intenta demostrar la querella es un supuesto intercambio de roles entre Pizarro y Carón después del impacto.


De acuerdo con Larrey, las cámaras incorporadas al expediente permitirían establecer quién conducía al momento del choque y qué ocurrió inmediatamente después. La querella considera este aspecto especialmente relevante debido a las circunstancias en las que se realizaron los controles posteriores al siniestro.

Durante la primera audiencia declaró un efectivo policial que explicó que el protocolo prevé realizar el control de alcoholemia a los ocupantes del vehículo cuando existen dudas respecto de quién conducía.


Sin embargo, según señaló la querella, el propio policía reconoció que el test se realizó solamente a una de las personas. Larrey calificó esta situación como “gravísima” y cuestionó también otras actuaciones realizadas luego del hecho.

“Estamos viendo cómo ensucian la causa desde el principio”, expresó el abogado.

El juicio continuará con nuevas declaraciones testimoniales mientras la familia de Bruno Brondo sostiene su pedido para que la Justicia determine que existió dolo eventual, una calificación que implicaría una expectativa de pena considerablemente mayor para el principal acusado.



 
 

Telediario Digital

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