Sin producción, con deudas millonarias y sin materia prima: Manisur solicitó la quiebra
La histórica empresa manisera de Santa Eufemia presentó ante la Justicia de La Carlota el pedido de quiebra voluntaria. Está sin actividad productiva, sin materia prima y sin financiamiento, acumula más de $20.000 millones en pasivos y reconoció que ya no puede afrontar proveedores ni salarios. El impacto preocupa especialmente por el empleo y la actividad económica de la localidad.
La crisis de Manisur, una de las empresas históricas de Santa Eufemia vinculadas a la producción y exportación de maní, entró en su instancia más crítica. Luego de meses con la planta paralizada y tras fracasar distintos intentos por conseguir financiamiento y reactivar la producción, la compañía solicitó formalmente su propia quiebra ante el Juzgado de Primera Instancia de La Carlota.

La decisión representa un fuerte golpe para una economía regional en la que la industria manisera constituye uno de los principales motores de generación de actividad, exportaciones y empleo. Manisur arrastraba desde fines de 2019 un concurso preventivo y, según explicó en la presentación judicial, ya no estaba en condiciones de afrontar la cuarta cuota del acuerdo con sus acreedores.
Sin maní, sin financiamiento y con la planta paralizada
Uno de los puntos centrales expuestos por la empresa es la falta de materia prima. Según consta en la presentación judicial, a comienzos de 2026 Manisur había alcanzado un acuerdo con El Socorro SRL para recibir aproximadamente 8.000 toneladas de maní destinadas al procesamiento y comercialización.
La firma aseguró que realizó tareas de mantenimiento, incorporó trabajadores temporarios y tomó prefinanciaciones pensando en esa operatoria. Sin embargo, sostuvo que posteriormente la totalidad del maní fue destinada a compromisos de El Socorro, dejando a Manisur sin los granos necesarios para producir y con compromisos comerciales que ya no podía cumplir.

La compañía también denunció en el expediente dificultades para obtener materia prima de otros productores y aseguró que el escenario terminó bloqueando cualquier posibilidad de sostener su esquema productivo.
La falta de granos terminó siendo determinante porque Manisur había reducido en los últimos años su producción agrícola propia para bajar costos y pasó a depender en mayor medida del abastecimiento de terceros.
Deudas por más de $20 mil millones
Los números incluidos en la presentación muestran la magnitud de la crisis.
Al cierre del ejercicio del 28 de febrero de 2026, la firma registró pérdidas superiores a los $6.811 millones. Las ventas habían caído alrededor de un 30%, desde $16.152 millones hasta $11.413 millones, en un escenario que la empresa vinculó además con la reducción del precio internacional del maní.
El pasivo llegó a $20.337 millones, mientras que el activo total fue valuado en $15.472 millones. El resultado fue un patrimonio neto negativo de $4.865 millones.
“Al día de la fecha la concursada se encuentra sin actividad productiva, sin materia prima, sin financiamiento y en situación de cesación de pagos”, manifestó la empresa en su presentación judicial.
Además, reconoció que ya no puede cumplir normalmente con proveedores ni afrontar los salarios del personal.
Fracasó el intento por encontrar un inversor
Durante los últimos meses se habían realizado distintas gestiones para intentar evitar este desenlace. La empresa aseguró haber buscado nuevos inversores, socios productivos, operaciones a fasón, financiamiento y distintas alternativas para conseguir materia prima.
Ninguna prosperó.
Finalmente, durante una asamblea realizada el 8 de septiembre, los accionistas presentes resolvieron por unanimidad avanzar con el pedido de quiebra. Participaron nueve accionistas que representaban el 70,29% del capital social.
La presentación judicial fue realizada el viernes 18 de septiembre.
Preocupación por la planta y los puestos de trabajo
El expediente también refleja hasta qué punto llegó la falta de liquidez. Manisur comunicó que mantiene importantes facturas de energía eléctrica impagas y advirtió sobre la posibilidad de un corte del suministro.
La preocupación radica en que, sin electricidad, podrían dejar de funcionar las cámaras de seguridad de la planta. Por ese motivo pidió la intervención urgente de la Sindicatura y de la Justicia de Paz de Santa Eufemia para constatar y preservar los bienes existentes dentro del establecimiento.
El lunes 21 de septiembre, la secretaría del Juzgado de La Carlota corrió la documentación a la Sindicatura. La declaración formal de la quiebra todavía depende de una resolución judicial.
Más allá del expediente, el escenario abre una fuerte preocupación en Santa Eufemia y todo el corredor productivo del sur de Córdoba. La eventual desaparición de una empresa histórica no sólo compromete el futuro de sus trabajadores: también significa perder capacidad industrial y valor agregado en una de las economías regionales con mayor peso exportador del país.
La crisis de Manisur vuelve así a poner sobre la mesa una discusión que excede a una sola compañía: qué condiciones existen para sostener industrias del interior que transforman producción primaria, generan empleo local y mantienen actividad económica lejos de los grandes centros urbanos.




