Tienen décadas de uso, pero podrían volar otros 30 años: las claves de los F-16 que llegaron al país
La segunda tanda de seis cazas ya se encuentra en el Área Material Río Cuarto y completó la mitad de las 24 aeronaves adquiridas a Dinamarca. El especialista en aviación militar Mauricio Chófalo explicó en diálogo con Telediario por qué la antigüedad de los aviones no determina necesariamente su capacidad operativa y aseguró: “Se ha realizado una muy buena compra”.

La llegada de otros seis F-16 a Córdoba volvió a poner en discusión una pregunta que acompañó desde el comienzo la adquisición de los cazas usados a Dinamarca: ¿Argentina compró aviones demasiado antiguos o incorporó aeronaves que todavía tienen capacidad para operar durante décadas?
Mauricio Chófalo, corresponsal especializado en aviación militar y fotógrafo aeronáutico, analizó el tema en diálogo con Telediario Federal Tarde y fue contundente: “No, no. Ha realizado una muy buena compra. Estos F-16 son lo mejor que había disponible justamente en Europa”. Según explicó, las aeronaves fueron sometidas a programas de modernización y extensión de su vida útil.

¿Qué pasa con los 40 años de antigüedad?
Para Chófalo, la edad cronológica de un avión de combate no puede analizarse de manera aislada. La clave está en el estado de su estructura, el mantenimiento acumulado y las actualizaciones incorporadas a sus sistemas.
“La clave está justamente en que el avión esté muy bien mantenido”, señaló. De acuerdo con el especialista, si la célula y la estructura permanecen en condiciones, los sistemas pueden continuar modernizándose. Incluso estimó que los F-16 incorporados por Argentina podrían contar con un horizonte operativo de entre 25 y 30 años más.
El entrevistado también comparó la situación argentina con la de otras fuerzas aéreas que continúan utilizando versiones modernizadas del F-16, entre ellas las de Portugal, Jordania y Chile. El argumento central es que comprar un caza nuevo supone inversiones considerablemente mayores y que numerosos países optan por extender y actualizar plataformas existentes.

Doce aviones ya están en el país
La segunda tanda está integrada por cuatro monoplazas y dos biplazas. Con su incorporación, Argentina cuenta ahora con 12 de los 24 F-16 adquiridos a Dinamarca: ocho monoplazas y cuatro biplazas.
Las seis aeronaves recorrieron miles de kilómetros desde Europa antes de arribar al Área Material Río Cuarto, en Las Higueras, tras realizar escalas y completar el cruce del Atlántico con apoyo de reabastecimiento en vuelo. El traslado incluyó pasos por Zaragoza, las Islas Canarias y Natal, Brasil, antes del tramo final hacia Córdoba.
Chófalo explicó además por qué las condiciones meteorológicas fueron determinantes para definir el momento del traslado. Al tratarse de un vuelo de traslado y no de una misión de combate, sostuvo que no tenía sentido asumir riesgos innecesarios: la operación involucraba una formación de seis cazas y aeronaves de apoyo para el reabastecimiento.

Un salto tecnológico para la Fuerza Aérea
Otro de los puntos centrales es el equipamiento. Los F-16 disponen de un cañón interno y pueden utilizar distintas familias de misiles aire-aire de corto y mediano alcance. Además, Chófalo destacó las capacidades para operar armamento y sistemas modernos de adquisición y designación de blancos.
Para el especialista, esto implica “entrar de lleno en lo que es el siglo XXI” para la Fuerza Aérea Argentina. También remarcó el carácter multipropósito de las aeronaves: pueden desarrollar misiones de interceptación, caza, bombardeo, interdicción y otras operaciones dependiendo de su configuración.
La incorporación tiene además una fuerte dimensión regional. El Área Material Río Cuarto quedó en el centro de uno de los procesos de modernización militar más relevantes de las últimas décadas, con impacto no sólo operativo sino también sobre la infraestructura, la capacitación técnica y la actividad vinculada al mantenimiento aeronáutico en el sur de Córdoba.
Con 12 aeronaves ya incorporadas y otras 12 pendientes dentro del acuerdo por 24 unidades, el desafío comenzará a desplazarse desde la llegada de los aviones hacia otro terreno: su mantenimiento, disponibilidad operativa, formación de pilotos y técnicos y la incorporación del armamento necesario para explotar plenamente sus capacidades.




