Trabajar con inteligencia artificial también agota: el “brain fried” que preocupa a harvard
- Telediario Digital

- 13 mar
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Un estudio de Harvard Business Research advierte que muchos trabajadores que utilizan inteligencia artificial sienten una fuerte fatiga mental. Supervisar a estas herramientas, corregir errores y procesar tareas a gran velocidad genera una carga cognitiva para la que muchos no estaban preparados.

La inteligencia artificial llegó al mundo laboral con la promesa de simplificar tareas, acelerar procesos y mejorar la productividad. Sin embargo, un estudio reciente de Harvard Business Research revela un efecto inesperado: lejos de aliviar el trabajo, en muchos casos está generando fatiga mental y estrés en los trabajadores que deben utilizarla a diario.
La investigación analizó la experiencia de cerca de 100 trabajadores del sector tecnológico, quienes describieron una creciente presión al tener que supervisar simultáneamente tareas humanas y procesos generados por inteligencia artificial. Aunque estas herramientas agilizan el trabajo, también cometen errores que requieren revisión constante.
El fenómeno tiene una explicación simple: el cerebro humano no procesa información al mismo ritmo que los sistemas automatizados. Las plataformas basadas en inteligencia artificial producen resultados a gran velocidad, pero necesitan control humano para evitar fallas o interpretaciones incorrectas. Esa supervisión permanente genera lo que los investigadores llaman “brain fried”, una sensación de agotamiento mental extremo.
Según el informe, este desgaste se intensifica en áreas tecnológicas donde el uso de inteligencia artificial es constante. Allí, muchos trabajadores sienten que deben seguir el ritmo de la máquina, revisar resultados en tiempo real y tomar decisiones rápidas frente a múltiples procesos que ocurren al mismo tiempo.
Frente a este escenario, los especialistas recomiendan repensar la organización del trabajo. Entre las posibles soluciones se menciona ampliar los equipos, distribuir mejor las tareas y establecer pausas más frecuentes para evitar la saturación cognitiva.
El estudio concluye con una idea clara: la inteligencia artificial puede ser una herramienta poderosa para mejorar la productividad, pero todavía necesita supervisión humana constante.
Y en ese equilibrio entre velocidad tecnológica y capacidad humana, las empresas deberán encontrar nuevas formas de cuidar la salud mental de sus trabajadores.



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