Ameba “come-cerebros”: dónde se encuentra, cómo se contagia y qué pasa con las piletas de casa
La muerte de un niño de 10 años en Catamarca despertó preocupación por un microorganismo que puede provocar una infección extremadamente grave. Especialistas explicaron cuáles son las aguas de mayor riesgo, cómo se produce el contagio y por qué las piscinas correctamente tratadas son seguras.

La muerte de un niño de 10 años en Fiambalá, Catamarca, encendió las alarmas por la presencia de la Naegleria fowleri, conocida popularmente como la “ameba come-cerebros”. El caso generó inquietud, especialmente entre quienes frecuentan ríos, aguas termales y piscinas, ante las dudas sobre dónde puede encontrarse este microorganismo y cómo prevenir una infección.
El infectólogo Miguel Díaz explicó que la ameba se desarrolla principalmente en aguas dulces y cálidas, especialmente cuando no reciben tratamientos adecuados. La infección se produce cuando el agua contaminada ingresa por la nariz, generalmente al sumergir la cabeza, y el microorganismo alcanza el cerebro. Los especialistas aclararon que no se transmite por beber agua contaminada ni de una persona a otra.
¿Hay riesgo en las piletas de casa?
Una de las principales preocupaciones surgió alrededor de las piscinas domiciliarias, especialmente ante la proximidad de los meses de mayor temperatura. Sin embargo, el doctor Sabgh llevó tranquilidad al explicar que el microorganismo se encuentra en aguas no tratadas y que el cloro utilizado correctamente permite eliminarlo.
“El cloro las mata, mata todo microorganismo, así que no van a tener inconvenientes en la pileta”, afirmó. La recomendación es mantener una adecuada desinfección y controlar regularmente las condiciones del agua.

Las aguas termales merecen especial atención debido a sus temperaturas, que pueden favorecer el desarrollo de la ameba. Díaz recomendó evitar sumergir la cabeza en estos espacios, especialmente cuando no existen garantías sobre el tratamiento y control del agua. “Tiene una alta mortalidad. Los reportes de hasta el 2015 hablan de una mortalidad del 99%”, advirtió el especialista, al remarcar la gravedad de la infección.
A pesar de su elevada letalidad, los médicos insistieron en que se trata de una enfermedad extremadamente poco frecuente. Díaz señaló que el episodio de Catamarca sería el segundo caso registrado en Argentina, aunque esa cifra requiere confirmación epidemiológica. “Si bien es muy letal, también es muy rara”, resumió.
El caso reabrió el debate sobre los controles sanitarios en espacios recreativos y la importancia de conocer las condiciones del agua antes de ingresar. La prevención, especialmente en ambientes naturales de agua dulce y cálida, resulta fundamental para reducir riesgos sin generar alarma innecesaria entre la población.




