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El nombre de un campeón que se volvió furor entre los recién nacidos: cuáles son los más elegidos

Desde el Registro Civil de Río Cuarto revelaron cuáles son los nombres que marcan tendencia entre las familias y cómo el fútbol sigue influyendo a la hora de elegir. También contaron algunas historias insólitas detrás de las inscripciones.

Elegir el nombre de un hijo puede estar atravesado por tradiciones familiares, gustos personales y hasta por la pasión por el fútbol. Y aunque muchas costumbres cambiaron con los años, los ídolos todavía dejan su huella en el Registro Civil.




María Lorena Lino, jefa del Registro Civil de Río Cuarto, contó en diálogo con Telediario que durante este año hubo un nombre que sobresalió especialmente entre los varones: Enzo.


“Este año particularmente se notó sobre un solo jugador, que se usó mucho y por amplia mayoría, que es el nombre Enzo, por Enzo Fernández”, explicó.


La funcionaria recordó que el fenómeno no es nuevo. En otros momentos nombres vinculados a grandes figuras del fútbol también ganaron terreno, como ocurrió con Lionel. Incluso reveló una particular historia dentro del propio Registro Civil: uno de sus trabajadores nació el 22 de junio, fecha del histórico partido Argentina-Inglaterra del Mundial de México 1986, y sus padres decidieron llamarlo Diego Armando en homenaje a Maradona.



Vuelven los nombres tradicionales


Más allá de la influencia futbolera, actualmente existe otra tendencia marcada: el regreso de los nombres clásicos.


Entre las niñas aparecen con frecuencia Olivia, Paulina y Sofía, mientras que entre los varones se repiten Felipe, Benjamín y Salvador. También aparecen alternativas más modernas, como Aaron.


Según Lino, perdió fuerza una costumbre que años atrás era habitual: elegir nombres de personajes de novelas, actores o artistas del momento. “Si había una novela turca de moda, se le ponían los nombres turcos a los chicos. Eso se ha ido perdiendo”, señaló.

De “Pablito Aimar” a “Alma Celeste”


El Registro Civil también guarda historias particulares. Una de las más recordadas ocurrió cuando una familia llegó decidida a llamar a su hijo “Pablito Aimar”, en homenaje al exfutbolista riocuartense.



El problema era que no podían inscribirlo de esa manera. Después de varias explicaciones, finalmente el niño fue anotado como Pablo César, los mismos nombres de Aimar.


Y la pasión futbolera local también dejó su marca. Tras el ascenso de Estudiantes de Río Cuarto, una familia eligió para su hija una combinación cargada de simbolismo: Alma Celeste.



Lino explicó que las familias actualmente tienen mayor libertad para elegir y ya no están tan condicionadas por la tradición de repetir los nombres de padres o abuelos. Una transformación que hace que detrás de cada inscripción pueda esconderse una historia, un ídolo o una pasión.

 
 

Telediario Digital

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