El nuevo mapa de los biocombustibles abre una oportunidad estratégica para las exportaciones argentinas
- Telediario Digital

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Los cambios en la política de biocombustibles de Estados Unidos están modificando el mercado mundial de aceites. La creciente demanda de aceite de soja para producir diésel renovable impulsa los precios y posiciona a la Argentina ante una oportunidad estratégica para ampliar sus exportaciones.

El mercado internacional de aceites atraviesa un cambio estructural impulsado por la
transición energética. Mientras el conflicto en Oriente Medio elevó la volatilidad de las materias primas durante el primer semestre del año, el aceite de soja ya mostraba una fuerte tendencia alcista debido al crecimiento de la demanda para la producción de biocombustibles.
Según un análisis del consultor de fyo, Julián Morosi, el principal motor de este cambio son las nuevas políticas implementadas por Estados Unidos para promover los combustibles renovables. La Agencia de Protección Ambiental (EPA) estableció para 2026 y 2027 los mayores mandatos de mezcla de biocombustibles de la historia, con un incremento superior al 60% en la producción de diésel renovable y biodiésel respecto de 2025.

A esto se suma la implementación del Crédito Fiscal 45Z (derivado de la Ley de Reducción de la Inflación), que reemplaza los antiguos subsidios por un esquema que premia a los combustibles con menor huella de carbono. Otorga hasta U$S 1,00 por galón basándose estrictamente en la reducción de la Intensidad de Carbono (CI) del ciclo de vida del combustible. Sin embargo, el beneficio estará reservado para materias primas producidas en Estados Unidos, Canadá y México, dejando fuera de ese incentivo a los aceites provenientes de otros países.
Un mercado que cambia de eje
El impacto ya comenzó a sentirse. Más de la mitad de la producción estadounidense de aceite de soja será absorbida por la industria local de biocombustibles, reduciendo drásticamente el volumen disponible para exportación. Como consecuencia, Estados Unidos dejó de ser un actor relevante en el comercio internacional de este producto y los precios comenzaron a fortalecerse.
Aunque el aceite de colza canadiense y otras materias primas continúan compitiendo en algunos segmentos, el nuevo esquema está redefiniendo la relación entre oferta y demanda a escala global y generando un escenario muy diferente al de campañas anteriores.
Argentina aparece como uno de los principales beneficiarios potenciales. Como líder mundial en la industrialización y exportación de productos del complejo sojero, el país podría aprovechar la menor presencia estadounidense para ganar mercados y consolidar nuevos destinos comerciales.
El escenario también representa una oportunidad para fortalecer la cadena de valor agroindustrial, generar mayor demanda de procesamiento interno y potenciar las exportaciones con mayor valor agregado, un aspecto clave para las economías regionales y la generación de divisas.
Aún resta conocer la reglamentación definitiva de las normas estadounidenses y el funcionamiento completo de los nuevos créditos fiscales.

Otro aspecto a definir es el mecanismo con el que se calcularán los créditos fiscales. Si el nuevo sistema penaliza con mayor dureza la huella de carbono de los biocombustibles, el valor de esos créditos podría mantenerse elevado o incluso incrementarse. En cambio, si los criterios resultan más flexibles, los incentivos económicos tenderían a reducirse, con impacto directo sobre el mercado.
De esos detalles dependerá el verdadero alcance de un cambio que ya comenzó a modificar el mapa global del negocio de los aceites y los biocombustibles.



