El papamóvil que se fabricó en Córdoba en tiempo récord y trasladó a Juan Pablo II
Fue construido especialmente para la histórica visita del Papa en 1987 y actualmente se conserva en el Museo de la Industria. Tenía vidrios blindados traídos desde Alemania, sistemas de comunicación y un particular mecanismo de emergencia para proteger al pontífice ante un eventual atentado.

Mientras crece la expectativa por la anunciada visita del papa León XIV a la Argentina y su paso por Córdoba, una verdadera joya de la industria provincial vuelve a cobrar protagonismo: el papamóvil construido en la capital cordobesa para trasladar a Juan Pablo II durante su histórica visita de 1987.
El vehículo se conserva actualmente en el Museo de la Industria de Córdoba, en barrio General Paz, donde el móvil de Telediario recorrió la unidad y conoció algunos de los secretos de su fabricación.
El director del museo, Diego Marti, explicó que el vehículo fue desarrollado en apenas 90 días en la planta de Santa Isabel, a partir del trabajo encabezado por el ingeniero Daniel Balian y un equipo de diez técnicos. “Es la versión cordobesa de lo que es el papamóvil, una readaptación que se hizo en 90 días, en un tiempo récord”, explicó Marti.
Vidrios alemanes y un blindaje pensado para proteger al Papa
La construcción estuvo atravesada por un desafío particular: permitir que Juan Pablo II pudiera mantener contacto visual con las multitudes y, al mismo tiempo, garantizar su seguridad.
El contexto internacional era especialmente sensible. En 1981, Juan Pablo II había sufrido un atentado con arma de fuego en la Plaza de San Pedro y, desde entonces, los protocolos para sus desplazamientos habían cambiado.
Por ese motivo, el papamóvil cordobés incorporó grandes superficies vidriadas con protección antibalística. Según explicó Marti, los cristales fueron traídos especialmente desde Alemania y contaban con un blindaje de aproximadamente 40 milímetros. El vehículo también disponía de un sistema de intercomunicación que permitía mantener conectados al conductor, los acompañantes y los integrantes de la seguridad papal durante los recorridos.
El sorprendente sistema para evacuar a Juan Pablo II
Entre las particularidades menos conocidas aparece un mecanismo de emergencia preparado para una situación extrema.
Según relató el director del Museo de la Industria, Juan Pablo II llevaba debajo de su sotana un arnés de seguridad que permitía una eventual extracción aérea en caso de que ocurriera un atentado o una situación que impidiera evacuarlo por tierra.
“Tenía un arnés para poder ser extraído de manera aérea en el caso de necesitarlo”, explicó Marti.
La medida permite dimensionar el operativo que rodeaba aquellos desplazamientos multitudinarios y el nivel de seguridad contemplado para la visita papal.
Un papamóvil cordobés que recorrió el país
La unidad no quedó limitada a las calles de Córdoba. Fue diseñada teniendo en cuenta las dimensiones necesarias para poder trasladarla hacia otros puntos del territorio nacional durante la extensa gira que Juan Pablo II realizó por Argentina.
Incluso, una década después, en 1997, el vehículo fue llevado a Brasil para ser utilizado nuevamente durante una visita del pontífice.
Su desarrollo requirió un intercambio permanente entre la fábrica, el Arzobispado de Córdoba y el Vaticano para cumplir con las exigencias técnicas y de seguridad establecidas para el traslado del Papa.

Casi cuatro décadas después, aquel vehículo permanece como testimonio de la capacidad de la industria y la ingeniería cordobesas para responder a un desafío internacional en apenas tres meses.
Y mientras Córdoba vuelve a prepararse para recibir a un Papa, la historia de aquella unidad construida íntegramente en la provincia recupera protagonismo y conecta dos visitas separadas por casi 40 años.



