La hidrovía vuelve a manos privadas y reabre el debate por la soberanía argentina
- Telediario Digital

- 8 jun
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La preadjudicación de la hidrovía a una empresa extranjera reactivó cuestionamientos sobre el control de una vía por donde circula la mayor parte de las exportaciones argentinas. Especialistas advierten sobre el impacto en la soberanía, el ambiente y las economías regionales

La decisión del Gobierno nacional de avanzar con una nueva concesión privada de la hidrovía volvió a instalar una discusión que excede lo económico y se adentra en un terreno estratégico: quién controla la principal puerta de salida de la producción argentina. Por este corredor fluvial circula cerca del 80% de las exportaciones nacionales y gran parte de las importaciones que ingresan al país.
En diálogo con Telediario Federal, el comunicador e investigador Pablo Garello advirtió que la concesión quedaría nuevamente en manos de la empresa belga De Nul, que ya opera la vía navegable desde 1995. Según planteó, tras el vencimiento de la concesión en 2021 existió una oportunidad para que el Estado asumiera un mayor protagonismo en la administración y fiscalización del sistema, pero finalmente se optó por profundizar el esquema privado.
Garello sostuvo que "ningún país desarrollado tiene privatizada su principal arteria fluvial" y comparó el caso argentino con el río Mississippi en Estados Unidos, cuya administración es considerada una cuestión de seguridad nacional. El especialista remarcó que la hidrovía conecta la producción de 14 provincias argentinas con los mercados internacionales y constituye una infraestructura estratégica para el desarrollo económico.
Desde una perspectiva federal, la discusión también involucra a las provincias productivas que dependen del corredor para exportar granos, aceites y manufacturas. La falta de consenso entre los gobernadores sobre el modelo de gestión impidió en los últimos años avanzar en una administración con mayor participación de los estados provinciales ribereños.
Las críticas no se limitan al control comercial. También aparecen cuestionamientos sobre la fiscalización de la actividad, la protección ambiental y la posibilidad de que el país continúe exportando materias primas sin agregar valor industrial. En ese sentido, Garello advirtió que Argentina corre el riesgo de seguir funcionando como proveedora de recursos mientras otros países capturan la mayor parte de la renta industrial derivada de esos productos.
Con una concesión proyectada por varias décadas, la hidrovía vuelve a convertirse en uno de los grandes debates de la agenda nacional. La discusión ya no pasa solamente por quién dragará el río o cobrará los peajes, sino por el modelo de país que se construye alrededor de uno de los principales activos estratégicos de la Argentina.



