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Locura por Colapinto: restauraron una Renault 6 y viajarán a Brasil para verlo correr en la F 1

hace 4 horas
3 min de lectura

Hernán Bonvin, Claudio Godio y Pablo Quaino. Tres amigos de Esperanza, Santa Fe, que decidieron convertir una charla de asado en una aventura inolvidable. Compraron una vieja Renault 6, la restauraron por completo y se preparan para recorrer miles de kilómetros hasta San Pablo. Viajarán con carpas, dormirán en el camino y esperan cumplir el sueño de ver correr a Franco Colapinto en Interlagos.


Todo comenzó con un asado entre amigos y una idea que parecía una locura. Hernán Bonvin, Claudio Godio y Pablo Quaino, tres vecinos de Esperanza, provincia de Santa Fe, decidieron emprender un viaje hasta Brasil a bordo de una Renault 6 restaurada por ellos mismos para alentar a Franco Colapinto en la Fórmula 1.


En diálogo con Telediario, los protagonistas contaron cómo nació el proyecto. Mientras compartían un asado, vieron un video de unos jóvenes que habían viajado desde Buenos Aires hasta Ushuaia en un Renault 4. Aquella experiencia fue suficiente para despertar una idea todavía más ambiciosa.

“Estaría lindo hacer un viaje. Vamos a ver la Fórmula 1 a Interlagos. Compramos una, la renovamos y nos vamos”, recordó uno de los viajeros sobre aquella conversación. Lo que parecía una ocurrencia se transformó rápidamente en un proyecto y una semana después ya estaban buscando el vehículo.

El 18 de mayo ingresaron la Renault 6 al taller con la intención inicial de realizar algunos arreglos básicos. Pensaban revisar frenos, motor, caja y otros componentes fundamentales para garantizar el funcionamiento del vehículo. Sin embargo, una vez que comenzaron a trabajar, decidieron ir mucho más lejos.

“Dijimos que íbamos a hacer algo tranqui, revisar los rulemanes, freno, motor y caja. Y cuando empezamos a desarmar, la verdad que no paramos más”, relataron entre risas.

La restauración terminó siendo prácticamente completa. Desarmaron el vehículo, trabajaron sobre su estructura, repararon componentes mecánicos y renovaron la chapa, la pintura y el sistema eléctrico. El 10 de julio comenzaron el armado definitivo y para el 20 de septiembre la Renault 6 ya estaba terminada, aunque todavía faltaba colocarle la gráfica.



La histórica renoleta luce ahora los colores de Alpine, la escudería de Colapinto, junto con las banderas de Argentina y Brasil, además de los nombres de quienes colaboraron con el proyecto.


La preparación fue posible gracias al taller mecánico de Hernán, dedicado a motores de competición, y al trabajo de numerosos amigos que se sumaron durante los fines de semana. Mecánicos, electricistas, chapistas y conocidos aportaron tiempo, materiales y conocimientos para que el sueño pudiera hacerse realidad.


“Lo estamos haciendo a pulmón, somos laburantes. Acá no hay grandes billeteras ni grandes cuentas bancarias”, explicaron durante la entrevista.

De acuerdo con lo previsto, partirán el lunes 2 de noviembre desde Esperanza y dedicarán tres días al viaje, con la intención de llegar el jueves a San Pablo.


Lejos de elegir hoteles o grandes comodidades, planean llevar carpas y detenerse a descansar donde puedan hacerlo de manera segura.


Antes de emprender el recorrido, realizaron distintas pruebas mecánicas. Una de ellas consistió en un viaje de aproximadamente 170 a 180 kilómetros, mientras que también tenían previsto otro trayecto hasta San Francisco, Córdoba, para seguir comprobando el funcionamiento de la Renault 6.


El fenómeno Colapinto que los llevó a cumplir una locura

Detrás de todo el esfuerzo aparece una pasión compartida. El automovilismo y la posibilidad de ver a un argentino competir en la máxima categoría.

“Somos tres amigos que decidimos ir a verlo a él. Podíamos ir a La Quiaca, Ushuaia, a cualquier lado. Pero cuando hay un argentino allá arriba es una cosa que te lleva a hacer todo esto”, expresaron.

Los viajeros también revelaron que su historia comenzó a circular en redes sociales y que, según les transmitieron durante una participación en un streaming, el entorno del piloto ya estaría al tanto de la iniciativa.



Para compartir la travesía, planean llevar una antena de internet satelital que les permita publicar videos y realizar transmisiones durante el viaje.


La restauración, las reuniones de los sábados, las dificultades mecánicas y las personas que se sumaron al proyecto terminaron convirtiendo aquella ocurrencia de un asado en una aventura colectiva.

Ahora, con la Renault 6 lista para salir a la ruta, solo queda completar los últimos preparativos y emprender el camino hacia Brasil. Tres amigos, una renoleta y un sueño que comenzó alrededor de una parrilla: ver a Franco Colapinto correr en la Fórmula 1.


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