Menos carne en la mesa: los argentinos redujeron casi 5 kilos su consumo anual
El precio de la carne vacuna acumuló un aumento del 42,3% interanual y el consumo por habitante cayó casi 5 kilos respecto al año pasado. El informe de Ciccra advierte que la menor oferta de hacienda y el avance de las exportaciones modifican el escenario del mercado interno.
El consumo de carne vacuna atraviesa una nueva caída en Argentina. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (Ciccra), durante agosto el consumo por habitante retrocedió 9,5% interanual y se ubicó en 46 kilos anuales promedio, casi 5 kilos menos que en el mismo período de 2025.

El dato aparece acompañado por una fuerte suba de precios. La carne vacuna acumuló un incremento del 42,3% en los últimos doce meses, por encima de la inflación general, que fue del 33,7% en ese período. En algunos cortes tradicionales, como asado, vacío o nalga, los aumentos superaron el 50%.
El informe señala que una de las principales causas está vinculada a la caída de la oferta de hacienda destinada a faena. Durante los primeros ocho meses del año, el abastecimiento del mercado interno habría retrocedido 11,3%, presionando sobre los valores de góndola y mostrador.

La situación impacta especialmente en las economías regionales vinculadas a la cadena ganadera. Provincias productoras como Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa enfrentan el desafío de sostener la actividad mientras el mercado interno reduce su capacidad de compra.
Mientras el consumo doméstico pierde terreno, las exportaciones muestran una dinámica diferente: el volumen enviado al exterior creció 6,5% durante los primeros ocho meses del año, impulsado principalmente por mayores ventas hacia Estados Unidos tras la ampliación de oportunidades comerciales.
El escenario abre un debate dentro del sector: cómo equilibrar una cadena productiva estratégica para las provincias ganaderas, el ingreso de divisas por exportaciones y el acceso de los consumidores argentinos a uno de los alimentos históricamente centrales de la mesa nacional.




