“Nadie sabe nada, nadie sospecha de nadie”: la incertidumbre de los vecinos tras el crimen de Graciela Oviedo
Enrique Martínez, vecino de la víctima desde hace 45 años, habló con Telediario sobre el desconcierto que atraviesa el barrio. Aseguró que nadie tiene información concreta sobre quién pudo haber cometido el asesinato y advirtió sobre la falta de cámaras de seguridad en el sector.
El crimen de Graciela Oviedo sigue generando conmoción en barrio IPV Alberdi de Río Cuarto. Más allá de los avances y retrocesos de la investigación judicial, entre los vecinos persiste una inquietante incertidumbre: nadie sabe quién pudo haber asesinado a la mujer de 72 años dentro de su propio departamento.
En diálogo con Telediario, Enrique Martínez, vecino del sector que conocía a Graciela desde hacía aproximadamente 45 años, expresó su desconcierto ante un hecho que alteró la tranquilidad de una comunidad donde muchas familias comparten décadas de convivencia.
“Nadie sabe nada, nadie sospecha de nadie. No sé la información que tendrá la Policía, que ellos son los que investigan, pero acá ninguno de los vecinos sabe nada”, aseguró Martínez.
La incertidumbre se profundizó luego de conocerse que Nicolás Díaz, el único detenido por el asesinato, recuperó la libertad, aunque continúa imputado en la causa.

Martínez reconoció que inicialmente algunos vecinos habían creído que la Policía había identificado al responsable, pero la liberación del acusado volvió a instalar las dudas.
“Cae mal porque se creía, entre paréntesis, que era esa persona de acuerdo a lo que había dicho la Policía. Pero bueno, no se sabe. Fue una cosa que nadie entendió nada”, manifestó.
El vecino dejó en claro que en el barrio no tienen información que permita identificar al autor del homicidio, mientras la Justicia continúa trabajando para determinar qué ocurrió.

Más allá del desconcierto por la investigación, Martínez recordó a Graciela como una mujer muy querida y presente en la vida cotidiana del barrio.
“Era una vecina de 45 años. Nos dieron la casa juntos, los hijos nuestros se criaron con los de ella”, recordó con tristeza.
El hombre relató que compartían actividades cotidianas y destacó la predisposición de Graciela para colaborar con quienes vivían a su alrededor.
Su testimonio refleja el impacto que provocó el asesinato en una comunidad donde muchas familias se conocen desde hace décadas y donde la víctima formaba parte de la historia del barrio.
Consultado sobre la posibilidad de que existan registros de seguridad que ayuden a esclarecer el hecho, Martínez señaló que desconoce la presencia de cámaras funcionando que apunten directamente al sector donde ocurrió el crimen.
“Acá hay un señor que tiene una cámara, pero esa no funciona, y la que tiene está en la puerta de la casa de él”, explicó.
Aunque la Justicia analiza distintos registros y otros elementos probatorios, el testimonio del vecino expone las dificultades que, desde su perspectiva, existen para reconstruir los movimientos alrededor de la vivienda.
El asesinato de Graciela Oviedo continúa sin detenidos y sin un responsable identificado por la Justicia. Mientras avanzan las investigaciones, en barrio IPV Alberdi permanece una pregunta que Enrique Martínez resumió con pocas palabras: nadie sabe quién pudo haberla matado.




