Red de grooming y abusos: renunció el legislador “Cañito” Flores
El dirigente de Hacemos Unidos por Córdoba presentó este domingo su renuncia a la Legislatura provincial, apenas días después de que se aprobara su licencia por 180 días sin goce de sueldo. En su escrito denunció una “campaña de difamación” y aseguró que se va “con la conciencia absolutamente tranquila”.
El legislador provincial Ernesto Ramón “Cañito” Flores presentó este domingo su renuncia a la banca que ocupaba en representación del departamento Río Seco, en medio de la fuerte crisis política generada alrededor de la investigación judicial por abuso sexual y grooming de adolescentes que involucra a personas de su entorno
político.

La presentación ingresó al sistema de la Legislatura de Córdoba minutos antes de las 20 y el bloque oficialista ya tomó conocimiento de la decisión. El movimiento representa un cambio sustancial respecto de lo ocurrido apenas cuatro días antes: el miércoles, la Unicameral había aprobado una licencia por 180 días y sin goce de sueldo, por 34 votos contra 31, mientras la oposición reclamaba directamente su salida.
En el escrito de renuncia, Flores evitó referirse directamente a la situación judicial de su exasesor José Aníbal Ricardo Villarreal, pero sostuvo que durante las últimas semanas fue blanco de cuestionamientos que atribuyó a sectores de la política local. “En los últimos tiempos he sido objeto de una campaña de difamación y de descalificación personal”, expresó, y consideró que las acusaciones responden a “intereses y estrategias de determinados sectores de la política local”.
El dirigente también cuestionó a quienes, según su interpretación, trasladaron disputas políticas al terreno de las acusaciones públicas. “Lamento profundamente que quienes no han logrado dirimir sus diferencias y aspiraciones en el ámbito democrático y mediante el voto popular recurran ahora a mecanismos de difamación, agravios y acusaciones que considero absolutamente injustos”, señaló.

La salida ocurre en un contexto particularmente sensible para el oficialismo provincial. La investigación judicial desarrollada en Villa de María de Río Seco alcanzó a personas vinculadas políticamente con Flores, entre ellas Villarreal, quien se había desempeñado como asesor legislativo. El caso también abrió un debate más amplio sobre los mecanismos de contratación y control dentro de la Unicameral. Como consecuencia del escándalo, la vicegobernadora Myrian Prunotto dispuso nuevas reglas para que cada legislador asuma explícitamente responsabilidad institucional sobre las incorporaciones a sus equipos.
La presión sobre Flores había crecido durante los últimos días. Mientras el oficialismo acompañó inicialmente una licencia temporaria, sectores opositores consideraron insuficiente aquella salida y reclamaron su expulsión de la Legislatura por razones de responsabilidad política e institucional. La renuncia presentada este domingo termina anticipando esa discusión y evita que la continuidad del dirigente en la banca siga dominando las próximas sesiones.
Flores, sin embargo, rechazó que su decisión pueda interpretarse como una admisión de responsabilidad.
“Esta decisión no significa reconocer ninguna de las acusaciones que se han formulado en mi contra”, afirmó.
Y concluyó: “Me voy con la conciencia absolutamente tranquila”.
Ahora, mientras la Justicia continúa avanzando sobre las responsabilidades individuales en la causa de Río Seco, la discusión política se trasladará hacia otro terreno: qué responsabilidades tienen quienes designan funcionarios y asesores y hasta dónde deben llegar los controles dentro del Estado provincial.




