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Un pasado muy presente

hace 20 minutos
10 min de lectura

Historias que transitan nuestro inconsciente colectivo


Por Guillermo Geremía



Así como heredamos un cuerpo con órganos (un corazón que bombea sangre o pulmones que respiran aire), heredamos también una psique preformada que organiza la experiencia humana. Las figuras del héroe o el anciano sabio, o la de la madre protectora son compartidas por civilizaciones separadas por océanos debido a que responden a estructuras formadas anticipadamente que organizan la experiencia humana.


El psicólogo y psiquiatra suizo Carl Gustav Jung consideró que la respuesta a estas conductas comunes no está en la genética ni en el aprendizaje consciente, sino en una capa de la psique que denominó inconsciente colectivo.

En esa base psíquica común del lugar que habitamos y que nos fue heredada se activaron estas semana historias que caminan entre nosotros aunque no las registremos conscientemente. No se trata de una creencia mística sino de nuestro pasado que se hace repentinamente presente por más que los acontecimientos nos remitan a medio siglo atrás. Son gente común y corriente, vecinas nuestras que vemos a diario o esporádicamente, ciudadanas que padecieron la atrocidad de la conducta humana desplegada por actores de la represión durante la Dictadura cívico, militar, eclesial y empresarial que todos transitamos pero que alguno/as trágicamente soportaron.


El 20 de octubre de 2026 será una referencia inevitable en el recorrido de la vida de la Villa de la Concepción del Río Cuarto, próxima a cumplir 240 años de existencia. Comenzaron a tratarse en juicio oral y público los hechos y víctimas de la represión en los últimos meses del gobierno de Isabel Martínez de Perón y el comienzo de la Dictadura en 24 de marzo de 1976.

 

 

7 meses antes del golpe, el 22 de agosto de 1975 personal de la Unidad Regional Sud de la Policía de Córdoba liderado por MIGUEL ANGEL “EL GATO” GÓMEZ, ingresaron en el domicilio de calle Ituzaingó 1546 de Río Cuarto y se llevaron detenida a CLOTILDE ADELINA YERKOVICH sindicada como militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT).


Fue trasladada a la calle Belgrano 50, donde permaneció hasta el 26 de septiembre.


Durante su detención, el propio Gómez, Juan Carlos Nieto, Daniel Di Santo y Miguel Ángel Salinas, además de otros no identificados sometieron a Clotilde a torturas físicas y psíquicas manteniéndola con las manos atadas, los ojos vendados, incomunicada, carente de alimentación y atención higiénica y médica adecuada.

Su historia está contada en el HECHO SIETE de la elevación a juicio de la causa Di Santo (ex Gutiérrez). El 26 de septiembre Yercovich fue trasladada a la Unidad Penitenciaria 1 en el Barrio San Martín de Córdoba, lugar en el cual permaneció hasta el 21 de octubre. Posteriormente la trajeron nuevamente a la sede policial de calle Belgrano en Río Cuarto.


 Durante el traslado realizado al atardecer, “la comitiva integrada por tres policías, entre ellos MIGUEL ANGEZ GÓMEZ y otros dos que no han podido ser identificados, desvió el vehículo de la ruta principal hacia un camino interno, para detener la marcha en un descampado en donde, luego de hacer bajar a la víctima de la furgoneta, el policía GÓMEZ apartó a YERCOVICH unos metros y la accedió carnalmente”, según el textual de la acusación. Mediando violencia y siendo en contra de la voluntad de la víctima, a pesar de sus súplicas y resistencia, sometiendo además a la misma a amenazas para que deje de llorar, todo ante la inacción de los otros dos efectivos policiales.


Yercovich permaneció hasta el 20 de noviembre de 1975 en la sede policial cuando fue trasladada a la Unidad Penitenciaria 4 Regional Río Cuarto y estuvo allí recluída hasta el 24 de diciembre. Tras pasar por la cárcel del Buen Pastor local, en 1978 fue trasladada nuevamente a Córdoba y desde marzo de 1979 alojada en la penitenciaria federal de Villa Devoto hasta que recuperó su libertad.

 

 

 

El mismo día que detuvieron a Clotilde, el grupo de tareas policial se dirigió al domicilio de Suipacha 56 de Río Cuarto y privaron ilegítimamente de su libertad a PATRICIA CLARA GHIGLIONE. Era militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y estaba embarazada en su primer mes de gestación. Luego de la inicial reclusión en la sede policial de calle Belgrano 50, el 26 de setiembre fue trasladada a la  Unidad Carcelaria del Buen Pastor de Río Cuarto, “siendo amenazada en dicho procedimiento con tirarla del auto en movimiento”. Otra vez GÓMEZ, NIETO, DI SANTO Y SALINAS fueron los encargados de someterla a torturas psíquicas, amenazas y comentarios denigrantes. Del Buen Pastor la pasaron a la Unidad Carcelaria 4 y luego la volvieron al Buen Pastor.


“El 11 de abril de 1976, nació su hijo Marcelo Patricio La Falce en la Maternidad Kowalt, quien permaneció con ella hasta el 24 de marzo de 1977, fecha en la que, por orden del Área 311 integrada por el Comando IV de Infantería Aerotransportada, fue separada de su hijo y trasladada y alojada en la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba hasta el día 3 de abril de 1978”, según el textual del HECHO NUEVE del auto de elevación a juicio del Juez Federal Carlos Ochoa.

Patricia es una reconocida profesora de danzas clásicas que formó pareja con el ginecólogo Marcelo La Falce, de trayectoria en la función pública y sanitaria, tempranamente fallecido. Su hijo nacido en cautiverio y separado de su madre antes de cumplir un año es actualmente un destacado especialista en tocoginecología que presta servicios profesionales en uno de las empresas sanatoriales privadas de Río Cuarto.


Patricia pasó un período retenida en el Centro Clandestino de Detención de La Ribera, el lugar más oscuro y tenebroso del terrorismo de Estado en la Provincia de Córdoba y durante nueve días fue sometida a agresiones físicas y psíquicas por ERNESTO GUILLERMO BARREIRO, de los más sádicos perpetradores de delitos de lesa humanidad. Fue regresada a la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba y recuperó su libertad el día 3 de abril de 1978 a dos meses del inicio del mundial. Su mortificante pasado no la alejó de su pasión por la danza.


Este 31 de octubre a las 21 hs. subirá a escena en el Teatro Municipal el espectáculo “DANZA CONMIGO” del Ballet Río Cuarto, con la dirección general de PATRICIA C. GHIGLIONE.  “El arte existe para que la realidad no nos destruya”, como afirmó el filósofo alemán Friedrich Nietzche.


La cacería del “Gato” Gómez y su pandilla continúo el 23 de agosto de 1975 cuando

detuvieron a otra militante del PRT (Partido Revolucionario de los Trabajadores)  en momentos en que se encontraba en la confitería-Bar San Marcos en calle Sobremonte del centro de Río Cuarto. Previo allanamiento del domicilio familiar y de amenazar a su hermano de 15 años con un arma en la cabeza, a los fines de obligar a otra hermana a que condujera a los policías hasta el lugar en donde se encontraba la víctima a los efectos de la detención.


“Estaba con una amigas de la infancia tomando un café en un bar y de pronto, miro hacia arriba y veo un grupo de cuatro o cinco hombres vestidos de civil con mi hermana. La habían capturado en mi casa y salieron a buscar a mí. Subí las escaleras y ahí no más me dijeron que los tenía que acompañar. No esperaba vivir eso. Inmediatamente llegué a la Policía me encapucharon y me metieron a la sala de tortura”, relata desde Córdoba –su actual residencia-, STELLA MARIS GRAFUEILLE.

Pasó sin escalas de la diversión a la tortura. La “levantaron” a la vuelta de la sede policial de la calle Belgrano, le cubrieron los ojos con un capucha de tela negra, le propinaron golpes en todas partes del cuerpo en particular el estomago y la cabeza, “la sentaron en una silla desde la cual la empujaban y tiraban de un lado a otro, mientras le inferían amenazas y comentarios denigrantes con el propósito de menoscabar su resistencia moral y apremiarla a proporcionar información en relación con militantes e infraestructura de las organizaciones o agrupaciones cuya eliminación se habrían propuesto por entonces las Fuerzas Armadas y de seguridad”, según consta en la descripción del HECHO OCHO que se juzgara en los tribunales federales cordobeses.

“De Miguel Ángel Salinas (también autor de la masacre del Banco Popular Financiero) sí tengo recuerdos. Salinas era el ejemplo de la mano de obra desocupada de la Dictadura que siguieron haciendo cosas. Una vez que identificaron a Salinas como el autor de la masacre enseguida lo reconocí”, aseguró al programa radial ASÍ SON LAS COSAS.

Entre otros vejámenes a Stella Maris la sometieron a constantes manoseos de significación sexual y amenazas de violación mientras era colocada desnuda sobre una mesa en una dependencia de la sede de la jefatura de la Policía de Córdoba. En septiembre de 1975 fue trasladada a Córdoba y el 1 de diciembre de 1976 derivada a la cárcel de Villa Devoto en la Capital Federal. Recuperó su libertad en julio de 1980. Hoy integra la Asociación de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por razones políticas de Córdoba que es presidida por su compañero de vida Gustavo Tissera.

 

 

Con ROSA MUGETTI hubo un sometimiento personal y un ensañamiento  familiar. Al hermano menor lo detuvieron por una noche y colocaron un artefacto explosivo en la vivienda de sus padres. La apresaron por ser militante del PRT-ERP el 22 de agosto de 1975, en el domicilio particular de Antártida Argentina 102 de Río Cuarto. Al progenitor lo obligaron a conducir el auto en el cual la trasladaron a su primer destino de detención. La mantuvieron en la sede policial de calle Belgrano 50 hasta el 26 de septiembre cuando fue trasladada a la Unidad Penitenciaria 1 de Córdoba.


Los represores GÓMEZ, NIETO y SALINAS la sometieron a torturas físicas y psíquicas, mantenerla esposada y encapuchada, le propinaron golpes de puño en todas partes del cuerpo, particularmente en el estómago y las relatadas amenazas a su padres materializadas. Maltratos que continuaron por parte de los militares que fueron sus nuevos carceleros en la capital provincial. Más precisamente efectivos de la Compañía de Policía Militar 141 y del Regimiento de Infantería Aerotransportada 2. Policías y militares se disputaban sus trofeos humanos.



La historia de GREGORIA GAMA DE NIETO y su hija ISAURA parece extraída de una serie de terror. “Ellos nos querían destrozar, que no sirviéramos más. Pero lo que pasó fue lo contrario, yo salí más fortalecida. Me liberaron en julio de 1981. Después de la cárcel fue muy difícil porque yo nunca me callé, siempre conté todo lo que vi y me pasó. Salí en libertad y seguí haciendo lo que hacía antes, pelear por lo que nos correspondía”, relató Isaura “Coca” Nieto a 102.9 La Gospel.


En el HECHO DECINUEVE de la causa está consignado que el 25 de febrero de 1976, en horas de la mañana, cuatro individuos armados y vestidos de civil, que se movilizaban en un vehículo Jeep y que se identificaron como integrantes de la Delegación Río Cuarto de la Policía Federal detuvieron a Isaura por ser integrante de Montoneros, se la llevaron junto a su hija de 5 años y estando embarazada de 7 meses, al descender de un ómnibus que las llevaba a la zona de Villa Dalcar. Una vez reducidas las trasladaron hasta las casa de su madre Gregoria, distante 8 cuadras de la parada del colectivo. Allí dejaron a la menor y se llevaron a Madre e hija a la sede de la policía ubicada en Lamadrid 389. Ambas fueron sometidas a torturas físicas y psíquicas.


En el caso de ISAURA NIETO fue atada a un sillón de peluquero y posteriormente fue conducida a otra habitación donde el personal actuante comenzó a golpearle la panza de embarazada sietemesina, tirarla al suelo y saltar sobre ella, sumado a las constantes amenazas y comentarios denigrantes.

GREGORIA GAMA, producto de la alteración psicológica sufrida por los vejámenes en la sede policial, el día 27 de febrero de 1976, en horas de la noche tomó el plato de loza en que le habían dado la comida, lo partió y clavó rápidamente los pedazos en su abdomen, produciéndose cortes profundos, por lo que debió ser internada en el Hospital de entonces en la calle Cabrera y permaneció allí hasta el 4 de marzo cuando fue reingresada a la Policía Federal.


“Me acusaba de ser montonera. Yo milité fuertemente en el espacio, nunca me moví del barrio. La Gente sabía lo que hacíamos, queríamos tener una mejor calidad de vida y luchábamos por lo nuestro”, asegura Isaura.

En su condición de presa política tuvo a su hijo en la Maternidad Kowalt el 24 de marzo de 1976, el día que la Dictadura consumaba el golpe que se venía gestando. Madre e hija fueron trasladas a distintas cárceles y terminaron encarceladas en Villa Devoto hasta que recuperaron la libertad de manera vigilada en 1997 y 1980, respectivamente.


“Tengo 75 años y sigo haciendo lo que hice siempre: el que me necesita ahí estoy. Vivimos momentos terribles hoy en día, pero no tenemos que dejar de luchar ni bajar los brazos por el futuro y los jóvenes. Tengo esperanza que en el juicio se haga Justicia”, sentencia “Coca” Nieto.


Son mujeres que en sus distintos mundos luchaban por salir adelante, abrazaron ideas y convicciones, se enfrentaron a la adversidad en condiciones límites y hoy están entre nosotros para recordarnos que esa huella del pasado forma parte de nuestro ADN. Son abuelas que decidieron hacer pedagogía de la memoria por sus nietos, son portadoras en sangre de la ominosa conducta humana cuando no encuentra límites, son madre e hija atravesadas por la misma barbarie expresada por el terrorismo de Estado y son  buscadoras incansables de MEMORIA, VERDAD Y JUSTICIA que por estos días nos obliga a transitar del inconsciente común al consciente individual para que la historia no nos vuelve a hacer tropezar como sociedad.


“Mama, la libertad, siempre la llevarás

Dentro del corazón

Te pueden corromper, te puedes olvidar

Pero ella siempre está

Ayer, soñé con los hambrientos, los locos

Los que se fueron, los que están en prisión

Hoy desperté cantando esta canción

Que ya fue escrita hace tiempo atrás

Es necesario cantar de nuevo

Una vez más…”


CHARLY GARCIA (Inconsciente colectivo)

Así son las cosas.

 

 

Nace una flor, todos los días sale el Sol

De vez en cuando, escuchas aquella voz

Cómo de pan, gustosa de cantar

En los aleros de la mente con las chicharras

Pero, a la vez, existe un transformador

Que se consume lo mejor que tenés

Te tira atrás, te pide más y más

Y llega un punto en que no querés

Mama, la libertad, siempre la llevarás

Dentro del corazón

Te pueden corromper, te puedes olvidar

Pero ella siempre está

Mama, la libertad, siempre la llevarás

Dentro del corazón

Te pueden corromper, te puedes olvidar

Pero ella siempre está

Ayer, soñé con los hambrientos, los locos

Los que se fueron, los que están en prisión

Hoy desperté cantando esta canción

Que ya fue escrita hace tiempo atrás

Es necesario cantar de nuevo

Una vez más

 
 

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