Un problema terminal...y de planificación
- Telediario Digital
- hace 20 horas
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Por Guillermo Geremía
“Nosotros en estas condiciones no podernos seguir prestando el servicio tal y como está planteado. Desde 2015 que venimos hablando con el Estado”. En declaraciones públicas realizadas en las últimas semanas, el concesionario de la Terminal de Ómnibus estableció los condicionantes del funcionamiento del parador de líneas de transporte de corta, media y larga distancia. Pero a la vez, Fernando Dadone, segunda generación de administradores de la actividad pública cedida a un privado, terminó admitiendo una realidad y ejerciendo una directa presión. “Yo soy el primero en avergonzarme del estado en el que se encuentra la Terminal, pero lamentablemente el negocio no nos cierra por ningún lado”.
Antes que un negocio, la Terminal de Ómnibus de cualquier localidad -sea pueblo o ciudad- es un servicio para quienes habitan en el lugar o quienes lo utilizan para llegar y partir por distintas razones. Una verdad de perogrullo que parece haber sido olvidada en la extremidad de una concesión vencida y de un debate postergado, que se piensa saldar pateando para adelante la solución que necesita planificarse con sentido de futuro.
“No me parece que esta sea la manera en la que un privado ‘extorsisone’ al Estado municipal amenazando con abandonar la actividad”, aseguró en declaraciones radiales la concejala Antonella Nalli. Fue la edila radical quién puso en debate público su objeción al proyecto del Departamento Ejecutivo Municipal que le asigna un subsidio inicial de $18 millones al concesionario y prorroga por 3 años el contrato que está vencido desde fines de 2025.

“La prórroga que hoy nos están invitando a debatir es peor que la anterior porque todo el aporte lo hace el municipio con subsidios y los beneficios no son muchos”, aseguró la parlamentaria opositora.
Nalli integra el bloque de la primera minoría junto a otros tres concejales surgidos de la lista de “Primero Río Cuarto” que acompañó a la candidatura a Intendente de Gonzalo Parodi. Este le había ganado la interna radical a Gabriel Abrile que es el concejal, ahora libertario, que llevó en la interna como candidato a legislador local a Fernando Dadone, el empresario que tiene la concesión y reclama subsidios para seguir.
Dadone hubiera sido concejal sino presentaba su renuncia, dado que los asesores en derecho público del radicalismo advirtieron que tiene vedada la posibilidad de ser candidato a una banca en el Concejo Deliberante alguien que es concesionario de un servicio público del Estado. Mientras el presidente del bloque opera para que el Palacio de Mójica otorgue el subsidio mensual millonario a Dadone, una integrante del espacio denuncia que se trata de una situación al menos debatible en el recinto.

Desde 1930 había en Río Cuarto tantas paradas de colectivos como empresas de transporte que realizaban viajes, básicamente a localidades de la región. Cada línea tenía su parador generalmente en un restaurante u hotel. En 1936, el aumento del flujo de viajes obligó a la Municipalidad a instalar un punto fijo ubicado frente a la Plaza Olmos. Primero en Belgrano 130 y luego en General Paz 656. Pero en 1940 con la pavimentación de la Ruta Nacional 8 se aumentó la frecuencia de arribos y partidas y se hizo necesario un lugar común de terminal desplazado de las manzanas del microcentro.
Es por entonces, que la Municipalidad receptó una propuesta de la firma Andrés Dadone e hijos con el compromiso de levantar en un terreno de su propiedad, ubicado en Avda. España y Boulevard Independencia (actualmente Avda. Jaime Gil), una moderna Estación Terminal de Ómnibus por sus exclusiva cuenta y que sería transferida en arrendamiento a la Provincia por el plazo de determinar. La obra se realizó y fue inaugurada el 30 de agosto de 1958.
A fines de siglo pasado comenzaron a planificar su actual enclave. Después de muchas polémicas, demoras en la construcción y discusiones con la Intendencia de Alberto Cantero, la obra finalmente fue inaugurada el 21 de diciembre de 2005. El patriarca de la familia, Andrés Dadone había jurado en una reunión gastronómica que no cortaría la cinta “hasta que los peronistas se fueran de la Municipalidad”. Ya era el tercer mandato del Intendente radical Benigno Rins. Es decir que los Dadone tienen el “negocio” desde hace casi 70 años.
“Hemos llegado a esta situación porque desde hace más de 20 años la Municipalidad NUNCA controló que la Familia Dadone cumpla con las exigencia de la concesión de la explotación de la Terminal que fue habilitada sin las 2 baterías de baños que figuran en el plano (solo se habilitó la del ala sur), sin un servicio de enfermería, sin calefacción ni aire acondicionado, sin enchufes para cargar los celulares, sin oficina de informe, etc.” escribió el ignoto usuario “Fernando Carbonell” en nuestras redes sociales. Información precisa de alguien que pareciera conocer en profundidad la situación que está ahora en debate público.
“Lamentablemente con el correr de los años fue decayendo la prestación de servicios y la pandemia lo acrecentó, provocando el cierre de locales comerciales, el recorte en el servicio del comedor y cafetería (a cargo de los Dadone) que sólo atiende de 06 a 24 hs. con un deficiente servicio de seguridad, limpieza y un deplorable estado de los únicos sanitarios, lleno de vagabundos, gente de la calle y perros. En fin es la peor carta de presentación que tiene la ciudad para recibir a los visitantes y turistas”, asegura el tal Carbonell con un conocimiento de causa que pareciera fundarse en un frecuente tránsito por el lugar. Pero no diciente con el juzgamiento de usuarios no tan habituales, vecinos comunes o las propias líneas de colectivos que la utilizan.
“Como pasajero, uno quiere tener en la Terminal un buen bar o lugar de espera para aguardar el colectivo. Quizás hay que sacar la cabeza de la casa y pensar qué hacer para que el pasajero venga. El concepto cláscio de sólo venta de boletos ya quedó viejo”, asegura Mariana Puchetta, propietaria de la empresa BUSES LEP, una de las líneas con más frecuencias que utilizan la terminal.
“Todos tenemos que reinventarnos, hoy el usuario busca otras comodidades y la mayoría de la estaciones del país no están como el usuario quiere”, aseguró en declaraciones al programa ASÍ SON LAS COSAS de 102.9 La Gospel. También criticó el alto costo del ‘toque’ (peaje) que se les cobra a las líneas nacionales, de los más caros de Argentina que desalienta que los ómnibus de larga distancia ingresen en la Terminal.

La concesión que venció a fines de 2025 se inició en 1999 con la obligatoriedad de pagar un canon semestral ajustable que empezaba con 18.000 pesos/dólares y avanzaba hasta 46.800. Pero nunca fue abonado dado que la Municipalidad, en la gestión de Benigno Rins, lo eximió y nunca más volvió a ser exigido. Ahora es el gobierno de Guillermo De Rivas, que era el Secretario de Gobierno de Cantero que le ponía condiciones a Dadone, la que pretende extenderle por 3 años la concesión y aportarle un subsidio inicial de $18 millones para que el concesionario preste el servicio. Una especie de “pago de alquiler” para que el dueño se quede a vivir en su propia casa.
“Lo llamativo de esto es que los sostenedores del libre mercado salen ahora a extorsionar al Estado para que los ayude con subsidios. No está mal que se haga pero me resulta paradójico que el empresario salga a exigir esto cuando en su momento sus familiares no quisieron aportar”, recuerda Jorge Alincastro quien fuera Director de Empleo durante la Intendencia peronista de Alberto Cantero. Fernando Dadone fue hasta hace algunos años Presidente de la Fundación 2030, un grupo de empresarios locales que le reclamaban a la Municipalidad racionalidad en el gasto y son permanentes propulsores de lo privado antes que la participación de los Estados en los asuntos de la economía.
“El Gobierno de De Rivas pretendía sacar el debate rápidamente pero entiendo que este expediente no puede ser tratado así, más aún cuando lo que propone es que el Municipio pase a subsidiar con millones de pesos al concesionario”, asegura la edila Antonella Nalli. Presentó un proyecto en el Concejo Deliberante una iniciativa parlamentaria para que en los próximos 90 días se convoque a una audiencia pública para debatir el destino de la Terminal de Ómnibus de Río Cuarto. “Debería participar la UNRC, el CECIS (centro empresario), instituciones y vecinos comunes. Escuché también el debate en donde debería ubicarse la terminal y son preguntas que se deben responder en un debate amplio”, asegura la parlamentaria.
Por lo pronto el concesionario ya ha solicitado que se libere del uso público el solar ubicado entre la Terminal de Ómnibus y el centro de compras vecino, para poder desarrollar allí un desarrollo inmobiliario que hoy le está vedado. El debate de la ubicación de la Terminal parece ser el telón que oculta la verdadera intención de los inversionistas de hacer de ese lugar un territorio libre para levantar nuevos edificios en altura.
“Llevar la terminal a la circunvalación es un problema para las personas que llegan a la ciudad, es lejos para les cueste aún más. No me parece que el lugar donde funciona ahora moleste. No es viable ese argumento, es espectacular la zona”, afirma la arquitecta Lucía Fortuna, ex presidenta del colegio de profesionales y experta en planificación urbana.
En el debate propuesto debieran ponerse los números sobre la mesa de lo que pagan los transportes para ingresar en la terminal, el costo de boletería y depósitos de encomiendas, la recaudación potencial de locales comerciales, los costos de los empleados, de los servicios y las cargas tributarias. Y después de este análisis, establecer cuál es el mejor destino para el servicio público que allí se presta: subsidiar a un privado, buscar un nuevo concesionario, crear una sociedad mixta de administración pública y privada o municipalizar la Terminal de Río Cuarto.
Hoy el Estado Provincial subsidia a los cordobeses para viajar en colectivos y el Estado Municipal ‘ayuda’ a la empresa de transporte urbano cuando tiene que pagar los sueldos. Si ahora también se va a subsidiar el lugar de partidas y llegadas de los transportes, habría que preguntarse si lo que está en crisis es el sistema o es el propio modelo económico. Dado que no genera recursos para la movilidad de quienes menos tienen y los deja librados a suerte esperando en la plataforma un ómnibus que cada vez tarda más en arribar.
Así son las cosas












